Roxana Salazar viene trabajando su primer álbum de estudio tras sacar dos EP en 2018 y 2023, aunque todavía ajusta arreglos, letras y posibles colaboraciones. Su reciente single “Crisálida” funciona como puerta de entrada: “Este single es como el brillantito, el más pop”, dice, pensado para llegar a más gente sin abandonar el pulso alternativo que la define. Este proyecto se titula REM y está directamente vinculado a lo que quiere transmitir. “Quiero ser algo más ritual tanto en el sonido como en lo que se ve en el disco”, explica sobre este trabajo conceptual que toma la fase de sueño más vívida como metáfora. Habrá canciones “más brillantes” para el lado luminoso y otras “más densas con más guitarras” para la zona de pesadillas: autosabotaje y síndrome del impostor. “En mi música soy supervulnerable”, admite. Con Gonzalo Landázuri en la producción y con fuerte influencia del sonido alternativo de los 90 y post-2000, Roxie apunta a un disco que acompañe. Su deseo es que la gente lo reciba “bonito” y que, al escucharlo, sienta que tener esos pensamientos oscuros “es normal” y también se pueden cantar.
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