El candidato presidencial Rafael López Aliaga volvió a sacudir el escenario político al lanzar duras críticas contra Fuerza Popular, luego de que esta agrupación lo señalara como responsable de la elección de José María Balcázar como titular de la Mesa Directiva del Congreso y, por consecuencia, como mandatario interino de la República. La confrontación se produce en plena antesala de las elecciones generales de 2026, en un contexto de alta polarización y fragmentación política.
A través de sus redes sociales, López Aliaga respondió con un mensaje directo y confrontacional, marcando distancia del partido liderado por Keiko Fujimori y acusándolo de practicar una política “mañosa, calculadora y nefasta”. Sus declaraciones reavivan una pugna entre dos fuerzas que, aunque comparten un electorado conservador, compiten por liderar ese espacio en el proceso electoral.
Rechazo a las acusaciones y ruptura discursiva
El pronunciamiento del líder de Renovación Popular se produjo luego de que voceros de Fuerza Popular lo responsabilizaran políticamente por el ascenso de Balcázar, tras la censura de José Jerí. Según López Aliaga, se trata de un intento de trasladarle costos políticos que no le corresponden.
En su mensaje, sostuvo que Fuerza Popular “sabe mucho de política”, pero aclaró que se trata —según dijo— de una forma negativa de hacerla, basada en negociaciones bajo la mesa y cálculos alejados del interés ciudadano. El exalcalde de Lima insistió en que su agrupación no participó en acuerdos que condujeran a la actual Mesa Directiva y que su postura ha sido coherente con su discurso de confrontación frente al Congreso.
La elección de Balcázar y el nuevo foco de tensión
La elección de José María Balcázar se realizó durante una sesión del Pleno del Congreso desarrollada en el auditorio del edificio José Faustino Sánchez Carrión. En dicha jornada, cuatro parlamentarios disputaron la presidencia de la Mesa Directiva, entre ellos la acciopopulista María del Carmen Alva. Finalmente, la votación favoreció a Balcázar, legislador de Perú Libre, lo que generó una inmediata fractura entre las bancadas.
La designación cobró mayor relevancia debido a que el cargo implicó asumir la Presidencia de la República de manera interina, en un escenario de transición política marcado por la censura del anterior titular del Parlamento. Este desenlace reactivó las acusaciones cruzadas entre partidos y profundizó la crisis de legitimidad del Legislativo ante la opinión pública.
Críticas al Congreso y mensaje desde las regiones
Durante una actividad política en la región Huánuco, López Aliaga volvió a cargar contra el Congreso y endureció su discurso. En declaraciones públicas, cuestionó duramente a los parlamentarios y expresó su rechazo al actual equilibrio de fuerzas en el Legislativo. El candidato insistió en que el país requiere un cambio profundo en la forma de hacer política y reiteró su narrativa de confrontación con lo que denomina la “clase política tradicional”.
En ese mismo evento, pidió respaldo para los candidatos de Renovación Popular en la región y sostuvo que su partido representa una alternativa “decente” frente a lo que considera prácticas políticas nocivas. El mensaje buscó reforzar su presencia en el interior del país, donde intenta consolidar apoyo electoral con un discurso de orden, autoridad y rechazo frontal al Congreso.
Una disputa clave rumbo a las elecciones 2026
El enfrentamiento entre Renovación Popular y Fuerza Popular se produce en un momento clave del calendario político, a pocas semanas del inicio formal de la campaña presidencial. Ambos partidos disputan un espacio similar del electorado y buscan diferenciarse en un escenario de alta desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
Mientras Fuerza Popular intenta deslindar responsabilidades por la elección de Balcázar, López Aliaga aprovecha la coyuntura para marcar distancia y presentarse como un actor ajeno a los pactos parlamentarios. Su estrategia apunta a reforzar su imagen de outsider, pese a su prolongada trayectoria política, y a capitalizar el malestar ciudadano frente al Congreso.
La escalada verbal evidencia no solo una pugna coyuntural, sino una disputa más amplia por el liderazgo del sector conservador y antisistema de cara a las elecciones generales de abril de 2026. En un país golpeado por la inestabilidad política, este tipo de confrontaciones anticipa una campaña marcada por la polarización y el choque permanente entre candidatos y partidos.