La campaña electoral peruana volvió a subir de tono luego de que José Luna Gálvez, líder de Podemos Perú, lanzara duras críticas contra Rafael López Aliaga, a quien acusó de intentar arrastrar el proceso electoral “al lodo del insulto y las mentiras”. La declaración se produce en un contexto político altamente fragmentado, tras la reciente elección de José María Balcázar como presidente interino de la República.
El pronunciamiento de Luna Gálvez se difundió a través de su cuenta oficial en la red social X, donde respondió a una serie de ataques previos formulados por López Aliaga, quien lo ha señalado reiteradamente como un actor clave detrás de presuntas maniobras políticas e irregulares en el escenario actual. El intercambio verbal marca uno de los enfrentamientos más tensos de la precampaña rumbo a las elecciones generales de abril de 2026.
Críticas directas y advertencia sobre el clima político
En su mensaje, José Luna Gálvez sostuvo que Rafael López Aliaga estaría apostando por una estrategia de confrontación personal en lugar de un debate de propuestas. “Quiere arrastrar la campaña electoral al lodo del insulto y las mentiras. Los chanchos son felices en el fango, pero el Perú merece más”, afirmó el dirigente de Podemos Perú, en una frase que rápidamente se viralizó y generó reacciones a favor y en contra.
El congresista señaló que el país atraviesa un momento crítico y que, en ese contexto, el uso de descalificaciones personales solo profundiza la polarización. Según Luna, la ciudadanía demanda respuestas concretas frente a problemas estructurales como la inseguridad ciudadana, la crisis económica y la desconfianza en las instituciones, más que enfrentamientos verbales entre candidatos.
Respuesta a los señalamientos y ejes de campaña
Las declaraciones de Luna Gálvez se produjeron luego de que López Aliaga intensificara sus ataques, calificándolo como el “gánster de la política” y vinculándolo con presuntas irregularidades en la gestión municipal y redes de influencia. Frente a ello, el líder de Podemos Perú aseguró que su agrupación no se distraerá con ataques personales y que mantendrá el foco en sus principales propuestas programáticas.
Entre los ejes que destacó se encuentran el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y el pago de la denominada “deuda social” con los sectores más vulnerables del país. “Seguiremos enfocados en nuestras propuestas y en pagar la enorme deuda social en favor de los más pobres”, remarcó, en un intento por contrastar su discurso con el estilo confrontacional que atribuye a su principal adversario.
Un conflicto que trasciende lo mediático
La rivalidad entre ambos líderes políticos no se ha limitado al intercambio de declaraciones públicas. En semanas recientes, Rafael López Aliaga ha sostenido que Luna Gálvez habría tenido un rol determinante en la elección de José María Balcázar como presidente interino, tras la destitución de José Jerí. Según López Aliaga, detrás de ese proceso existiría una alianza de intereses políticos y económicos.
Luna Gálvez rechazó tajantemente estas acusaciones y anunció que evalúa iniciar acciones legales. En declaraciones previas, afirmó no temer a los “grupos de poder” que, según él, respalda López Aliaga. “Lo voy a denunciar penalmente porque está desbordando la actividad política”, señaló, dando a entender que el conflicto podría trasladarse al ámbito judicial en plena campaña electoral.
Elecciones 2026 en un país marcado por la inestabilidad
Este nuevo episodio de confrontación ocurre a menos de dos meses de las elecciones generales de abril de 2026, en un país que ha registrado una profunda inestabilidad política, con ocho presidentes en los últimos diez años. El clima de desconfianza y polarización se ha convertido en uno de los rasgos predominantes del actual proceso electoral.
Mientras Rafael López Aliaga aparece bien posicionado en algunos sondeos de opinión con un discurso de “mano dura” y fuertes críticas a la izquierda y al centro político, José Luna Gálvez busca consolidar su base electoral apelando a demandas históricas como la mejora de las pensiones, la seguridad ciudadana y la reducción de brechas sociales. El enfrentamiento entre ambos refleja no solo una pugna personal, sino también dos estilos de campaña que compiten por captar el respaldo de un electorado cansado de la crisis política permanente.