La gran joya del repertorio clásico regresa a Lima. El Russian Classical Ballet presentará El Lago de los Cisnes en el Gran Teatro Nacional los días 18 y 19 de abril, en una temporada de cuatro funciones que promete convertirse en uno de los hitos culturales del año.
Con música de Piotr Ilich Tchaikovsky, la obra es considerada la cumbre del ballet clásico universal. Desde su estreno en el siglo XIX, El Lago de los Cisnes ha mantenido intacta su capacidad de conmover gracias a la combinación de virtuosismo técnico, lirismo musical y potencia dramática. Los célebres “actos blancos”, la exigencia del cuerpo de baile y el doble rol de Odette/Odile la han consolidado como una de las piezas más desafiantes y admiradas del repertorio académico.
Tradición rusa en escena
La producción que llegará a Lima apuesta por una lectura fiel a la tradición de la escuela rusa, privilegiando la precisión técnica, la armonía del conjunto y la intensidad interpretativa. El elenco está conformado por bailarines formados en la rigurosa tradición académica y contará con la participación de solistas del Ballet del Teatro Bolshói de Moscú, una de las instituciones más influyentes en la historia de la danza.
Entre los invitados destacan los primeros bailarines Mark Chino y Yaroslavna Kuprina. Esta última asumirá el desafiante doble papel de Odette y Odile, considerado uno de los mayores retos técnicos y expresivos del ballet clásico por la necesidad de encarnar dos personalidades opuestas: la fragilidad lírica del cisne blanco y la seducción enigmática del cisne negro.
Una cita cultural clave
Bajo la producción local de Prodartes, la temporada tendrá carácter limitado: solo cuatro funciones. La puesta en escena, el diseño visual y la estructura coreográfica buscan realzar la monumental partitura de Tchaikovsky y ofrecer una experiencia escénica de alto impacto artístico.
Con entradas disponibles en Teleticket, el Gran Teatro Nacional se convertirá en el escenario donde tradición, disciplina y emoción confluyen. Más que una reposición, esta versión de El Lago de los Cisnes se anuncia como un reencuentro con la esencia del ballet clásico en su forma más pura y exigente.