El arbitraje peruano parece vivir en un estado de tormenta perpetua y este 2026 la situación ha llegado al límite del pudor. En un intento por demostrar que la autoridad aún respira, la Comisión Nacional de Árbitros (CONAR) ha decidido «congelar» a cinco jueces cuyos errores han alterado el orden público deportivo en las últimas jornadas. Los nombres de la lista negra son Kevin Ortega y Alejandro Villanueva, responsables de sancionar un penal en el partido de Universitario en Cusco; ambos purgarán tres jornadas de silencio como castigo por su falta de pericia en el campo.
A ellos se suma Milagros Arruela, sancionada por un uso deficiente del VAR en Tarma que terminó perjudicando a Sport Boys frente a ADT. La lista la completan Bruno Pérez, quien le perdonó la vida a Renzo Alfani de Boys ante Grau, y Joel Alarcón, cuyo silbato en el UTC-Cusco FC pareció responder a leyes físicas desconocidas al pitar un penal inexistente.
La CONAR busca dejar un precedente con estos castigos, pero en un sistema donde el error es la norma, queda la duda de si estas suspensiones son una solución real o simplemente un analgésico para calmar a una hinchada que ya no cree en lo que ve. La verdadera eficacia de esta purga se verá en las próximas fechas, mientras el arbitraje nacional sigue bajo la lupa de la sospecha.