El distrito de Comas volvió a ser escenario de la violencia urbana que azota Lima Norte. Carlos Daniel Santos Gazana, de 28 años, perdió la vida la madrugada de este lunes tras protagonizar un encarnizado tiroteo en el jirón Barreto. Según los primeros reportes policiales, la víctima llegó al lugar a bordo de su motocicleta y, al descender, se enfrentó a tiros con otro sujeto que ya lo esperaba en la zona.
El intercambio de disparos fue letal. Santos Gazana falleció en el acto, dejando su vehículo y el arma de fuego que portaba como mudos testigos del ataque. Por su parte, el otro involucrado, cuya identidad se mantiene bajo reserva, logró desplazarse por sus propios medios hasta el hospital de Collique, donde permanece internado con pronóstico reservado bajo custodia policial. En la escena del crimen, los peritos de criminalística contabilizaron más de 15 casquillos de bala, confirmando la ferocidad del encuentro.
El factor de la clandestinidad: Fachadas que matan
El punto exacto del enfrentamiento no es casual. La balacera ocurrió frente a un establecimiento que, ante los registros municipales, funciona formalmente como un campo deportivo, pero que en la práctica operaba ilegalmente como una discoteca. Vecinos de la zona ya habían alertado sobre la realización de eventos musicales masivos que carecían de cualquier tipo de medida de seguridad o autorización.
Abel Peralta, subgerente de Fiscalización de la Municipalidad de Comas, confirmó que el local ya había sido intervenido y notificado anteriormente por estas irregularidades. «Es un establecimiento que eventualmente realiza eventos musicales para los que no cuenta con documentación. Hemos venido personalmente a dejar las notificaciones e impedir estos eventos, pero se han seguido realizando», declaró la autoridad municipal tras ordenar la clausura preliminar del recinto.
Inseguridad y falta de control en Lima Norte
Este nuevo episodio de sangre pone en relieve el desafío que enfrentan las municipalidades para controlar los locales que operan al margen de la ley. La transformación de recintos deportivos en centros nocturnos sin fiscalización adecuada se ha convertido en un caldo de cultivo para la criminalidad organizada y los ajustes de cuentas.
La Policía Nacional ya se encuentra analizando las imágenes de las cámaras de seguridad del jirón Barreto para determinar si el enfrentamiento fue un hecho fortuito o si se trató de una emboscada planificada. Mientras tanto, la Municipalidad de Comas ha asegurado que endurecerá las sanciones contra los propietarios de estos locales que desafían las órdenes de cierre, exponiendo la vida de los vecinos y transeúntes de la zona.