El intento de llevar al Pleno una moción de censura contra el presidente del Congreso sufrió un nuevo revés. El congresista Luis Roberto Kamiche Morante oficializó el retiro de su firma del oficio que solicitaba convocar a un Pleno Extraordinario para debatir las mociones de censura contra José Jerí. La decisión fue comunicada mediante un documento dirigido al titular del Parlamento, Fernando Rospigliosi, y se produce en un momento clave para el futuro de la iniciativa parlamentaria.
El retiro de la rúbrica no solo tiene un efecto simbólico, sino también práctico. En un escenario donde el número de firmas válidas es determinante para activar un Pleno Extraordinario, la salida de Kamiche debilita una moción que ya se encontraba en una situación frágil debido a observaciones formales y cuestionamientos administrativos.
Retiro de firma en nombre de la gobernabilidad
En el oficio fechado el 11 de febrero, Kamiche justificó su decisión apelando a la necesidad de preservar la gobernabilidad y la estabilidad política del país. El parlamentario subrayó que restan apenas nueve semanas para las elecciones generales de 2026, un periodo que, a su juicio, exige prudencia institucional y evitar escenarios de confrontación política que puedan agravar la incertidumbre.
Según el documento, el retiro de la firma responde a la cercanía del proceso electoral y al riesgo de abrir una nueva crisis política en un momento especialmente sensible. Kamiche sostuvo que el Congreso debe actuar con responsabilidad, considerando el impacto que una censura podría tener en el clima político y en la confianza ciudadana en las instituciones.
Investigaciones en curso y cautela política
Otro de los argumentos expuestos por Kamiche fue la existencia de investigaciones en curso relacionadas con las denuncias contra José Jerí. El congresista recordó que los hechos están siendo evaluados en distintas instancias, como la Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso, la Contraloría General de la República y el Ministerio Público.
En ese sentido, expresó su confianza en que las investigaciones permitan esclarecer los hechos y que, de encontrarse responsabilidades, se adopten las medidas fiscales o judiciales correspondientes. Kamiche consideró que el desarrollo de estos procesos debe seguir su curso regular, sin que se superponga una decisión política que podría interpretarse como apresurada o motivada por el contexto electoral.
Falta de firmas válidas bloquea el Pleno
El retiro de la firma de Kamiche se suma a un problema mayor: la validación de las firmas presentadas para sustentar la convocatoria al Pleno Extraordinario. Días atrás, el presidente del Congreso informó que, de las 81 firmas entregadas, solo 29 fueron reconocidas como válidas por el sistema del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC).
Esta situación impide, por ahora, convocar al Pleno, ya que no se alcanza el número mínimo de rúbricas exigidas por el reglamento del Congreso. La observación sobre las firmas dejó en evidencia deficiencias en la presentación del pedido y abrió un flanco adicional de cuestionamientos sobre la solidez de la moción de censura.
Tensiones internas y señales de división
La decisión de Kamiche refuerza la percepción de que no existe un consenso claro dentro del Congreso para impulsar la censura contra José Jerí en este momento. Mientras algunos sectores insisten en llevar el debate al Pleno, otros parlamentarios optan por una postura de cautela, priorizando la estabilidad política y el respeto a los procesos institucionales en curso.
Este episodio también pone en evidencia las tensiones internas en el Parlamento y la fragilidad de las mociones de censura en un contexto preelectoral. El retiro de apoyos clave, sumado a los problemas formales en la validación de firmas, deja a la iniciativa en una posición incierta y sin un horizonte claro de viabilidad inmediata.
Prudencia institucional en la antesala electoral
Más allá del impacto inmediato sobre la moción, el retiro de la firma de Kamiche envía un mensaje político relevante: evitar un nuevo episodio de crisis institucional cuando el país se encuentra a pocas semanas de acudir a las urnas. Para un sector del Congreso, la prioridad parece ser garantizar una transición política ordenada y permitir que el proceso electoral defina el próximo escenario político.
En ese marco, la censura contra José Jerí queda, al menos por ahora, en suspenso. La combinación de firmas insuficientes, investigaciones en curso y llamados a la gobernabilidad dibuja un escenario donde la prudencia institucional se impone sobre la confrontación política, en un Congreso que sigue mostrando profundas divisiones internas.