Una sentencia judicial en Argentina ha desatado una ola de indignación tras revelarse los detalles de una negligencia médica letal. El anestesiólogo Mauricio Atencio Krause fue condenado a tres años de prisión en suspenso (condicional) por el homicidio culposo de Valentín Mercado Toledo, un niño de apenas 4 años que falleció debido a una falta crítica de oxígeno durante una intervención quirúrgica.
Los hechos, expuestos durante el juicio, describen una conducta profesional alarmante. Mientras el pequeño Valentín era operado por una hernia diafragmática, Atencio Krause se distrajo con su teléfono celular. Según la lectura de cargos, el médico no registró los signos vitales esenciales del menor —como la presión arterial y la oxigenación— por un lapso de 10 minutos. En un acto de total abandono, el anestesiólogo se retiró del quirófano para buscar un cargador para su dispositivo, sin dejar a ningún profesional a cargo de la monitorización.
Un daño irreversible y trato cruel
La ausencia de supervisión técnica provocó que Valentín sufriera una hipoxia (deficiencia de oxígeno) que derivó en un daño neurológico irreversible. El abogado de la familia, Zeballos Díaz, relató el calvario de los padres, quienes durante siete días de incertidumbre recibieron un trato que calificó de “cruel” por parte del personal médico. El momento más desgarrador ocurrió cuando la madre, Ariana, tuvo que sostener a su hijo en brazos mientras le notificaban que debían desconectarlo del soporte vital.
“Es una situación que ningún padre debería pasar. Siete días de agonía para terminar en una tragedia evitable por una distracción banal”, enfatizó la defensa tras conocerse el fallo.
Justicia en entredicho
A pesar de la gravedad de la falta y la pérdida de una vida humana, la justicia argentina dictó una condena de tres años de prisión condicional. Esto significa que el médico no irá a la cárcel de forma efectiva, una decisión que ha dividido a la opinión pública y ha dejado un sabor amargo en la familia de la víctima. Para muchos, la sentencia no guarda proporción con el grado de negligencia: anteponer la carga de un celular a la vida de un paciente en una mesa de operaciones.
Este caso marca un precedente sombrío sobre el uso de dispositivos móviles en entornos críticos de salud y reabre el debate sobre la necesidad de endurecer las penas por mala praxis cuando existe una negligencia manifiesta y temeraria.