En el Perú, la política también se ha hecho en la arena. Entre campañas, votos y poder, la playa ha servido como escenario para que los candidatos se muestren cercanos, humanos y sin protocolos. Lejos de los balcones y los mítines, el mar ofreció otra imagen del liderazgo: cuerpos en movimiento, gestos cotidianos y una postal pensada para quedarse en la memoria electoral.
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