A dos décadas de su estreno y consagración como uno de los títulos más contundentes del horror contemporáneo, El descenso (The Descent, 2005) regresa a los cines en versión restaurada en 4K. Desde el 19 de febrero, el público podrá reencontrarse con la pesadilla subterránea concebida por el británico Neil Marshall, en una experiencia visual y sonora intensificada.
Lo que comienza como una expedición terapéutica entre amigas pronto deriva en un encierro claustrofóbico bajo tierra. Tras un derrumbe que las deja atrapadas en un sistema de cavernas inexplorado, seis mujeres deberán enfrentar no solo a los “crawlers” —criaturas ciegas y voraces que habitan la penumbra—, sino también sus propios miedos, culpas y fracturas emocionales. Marshall construye así un relato de supervivencia donde el terror físico se entrelaza con tensiones psicológicas.
En 2005, El descenso sorprendió tanto a la crítica como a la taquilla: recaudó más de 57 millones de dólares —veinte veces su presupuesto— y alcanzó un 87 % de aprobación en Rotten Tomatoes. Roger Ebert la calificó de “salvaje y apasionante”, mientras que el New York Times destacó su ritmo implacable.
Parte de su vigencia radica en su concepción artesanal. Las cavernas fueron construidas físicamente y los efectos especiales privilegiaron el trabajo práctico sobre el CGI, una decisión que hoy cobra nueva dimensión con la restauración en alta definición. El 4K acentúa la textura de las rocas, la densidad de las sombras y la sensación de asfixia que convirtió a la película en referencia obligada del subgénero.
Más que un simple reestreno, esta nueva exhibición permite redescubrir un hito del cine de terror del siglo XXI, protagonizado por un elenco femenino que desafió los códigos tradicionales del slasher y transformó el encierro en metáfora brutal de duelo y supervivencia.
Veinte años después, la oscuridad sigue intacta.