Desde las primeras horas de este sábado 7 de febrero, conductores de diversas líneas de transporte público mantienen bloqueada la avenida Néstor Gambetta, específicamente a la altura de la refinería La Pampilla.
Esta medida de fuerza surge como respuesta inmediata al ataque a balazos sufrido por una cobradora la noche anterior en el distrito de Ventanilla. La restricción ha generado una intensa congestión vehicular y ha dejado a cientos de usuarios varados, quienes se han visto obligados a caminar largas distancias para llegar a sus destinos.
En el lugar de los hechos, agentes de la Policía Nacional intentan restablecer el orden y controlar la situación. Mientras tanto, grupos de transportistas se movilizan con pancartas bajo lemas como “Queremos vivir” y “No somos delincuentes”, interrumpiendo el flujo en la vía principal.
Durante la jornada de protesta, los manifestantes han obligado a los pasajeros de las pocas unidades que circulaban a descender de los vehículos para presionar a otros conductores a sumarse a la paralización, lo que ha cerrado efectivamente los accesos y salidas de Ventanilla.
Impacto en el servicio y desvíos oficiales
La paralización ha provocado una severa escasez de unidades con dirección al Callao, San Miguel y la avenida Dos de Mayo. Usuarios en paraderos estratégicos, como el paradero Teléfono, reportaron esperas infructuosas y un incremento arbitrario en las tarifas por parte de algunos conductores informales.
Ante esta situación, la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) informó que el servicio AeroDirecto Ventanilla ha implementado un desvío temporal. Los buses de este servicio ya no llegarán al paradero Teléfono, limitando su atención hasta el paradero Inca Kola para luego retornar por la avenida Marqués hacia el aeropuerto.
Muchos ciudadanos han manifestado su malestar en redes sociales al perder sus jornadas laborales. La falta de movilidad ha forzado a los pasajeros a realizar transbordos o continuar sus trayectos a pie por varias cuadras bajo el resguardo policial que intenta evitar que la manifestación derive en actos de mayor violencia.
Antecedentes: El ataque a Maribel Príncipe Campos
El origen de este conflicto se remonta a la noche del viernes 6 de febrero. La trabajadora Maribel Príncipe Campos, de 30 años y cobradora de la empresa Acorsa, fue atacada a balazos dentro de una combi de la ruta Callao a Pachacútec. Un sujeto que fingió ser pasajero abordó la unidad en el óvalo Cantolao y, al llegar a la altura del cementerio de Oquendo, disparó contra la mujer frente a los demás usuarios.
La víctima fue evacuada al Hospital de Ventanilla con heridas de bala en los pies. La Policía Nacional no descarta que el atentado esté directamente relacionado con el cobro de cupos, dado que la empresa Acorsa y otras líneas que operan en la zona han denunciado constantes amenazas y ataques similares en días recientes. La investigación para identificar al atacante continúa, mientras el gremio de transportistas exige garantías para seguir laborando.