La conductora y creadora de contenido, María Pía Copello, mostró su lado más vulnerable en el segundo episodio de su pódcast ‘Sin más que decir’, transmitido por su canal de YouTube +QTV. Por primera vez, la comunicadora abordó públicamente la compleja y distante relación que mantuvo con su padre, Fernando Copello, un tema que reconoció haber guardado en reserva por mucho tiempo.
“Me da pena contarlo abiertamente porque no es algo de lo que yo estile hablar”, afirmó entre lágrimas, señalando que decidió compartir su historia para conectar con personas que atraviesan situaciones familiares similares.
Responsabilidades prematuras y falta de afecto
La adolescencia de Copello estuvo marcada por una madurez obligada. Según relató, ante la enfermedad de su progenitor, ella debió asumir el sustento de su hogar a una edad muy temprana. Sin embargo, más allá de la carga económica, el peso más grande fue el emocional.
“La tristeza que tengo hoy por hoy es que la relación con mi papá no era la mejor”, confesó. La conductora detalló que, aunque está segura de que su padre la quería, lo hacía “a su manera”, con un carácter que dificultaba la calidez que ella anhelaba: “Yo en realidad quería que él fuera un papá más cariñoso”.
El rol de “enfermera” y la reconciliación tardía
Durante la etapa final de la vida de su padre, María Pía asumió un rol fundamental en su cuidado físico. “Yo literalmente era la enfermera de mi papá”, rememoró con nostalgia. No obstante, la falta de diálogo y las diferencias de personalidad persistieron hasta el fallecimiento de Fernando Copello.
Años después, la reflexión le ha permitido procesar ese vínculo. “Me di cuenta de que adoraba a mi papá, pero que la vida nos hizo no tener una relación tan cercana… probablemente no sea culpa de nadie”, sostuvo, añadiendo con pesar: “Lo entendí cuando estaba muerto”.
El legado de su fortaleza
A pesar de las carencias afectivas y los momentos de complicidad que no llegaron a concretarse, María Pía reconoce que su éxito profesional y su temple actual son producto de esa herencia familiar mixta.
La conductora concluyó resaltando que la valentía para encarar retos proviene del carácter de su padre, mientras que su energía inagotable es herencia de su madre. Para ella, enfrentar estas responsabilidades desde joven fue el motor que impulsó su capacidad de superación en la vida adulta.