La tensión en el Legislativo alcanza un punto crítico. Un grupo multipartidario de congresistas presentó formalmente un oficio ante el presidente del Parlamento, Fernando Rospigliosi, solicitando la convocatoria urgente a un Pleno Extraordinario. El objetivo central es que el mandatario interino, José Jerí, rinda cuentas ante la representación nacional por las presuntas reuniones clandestinas sostenidas con empresarios chinos, un escándalo que ha sido bautizado en los pasillos políticos como el ‘Chifagate’.
Pese a la celeridad del trámite, la iniciativa aún no cuenta con el respaldo reglamentario suficiente. Hasta el cierre de esta edición, se han recolectado 56 firmas de las 78 requeridas por la Constitución y el Reglamento del Congreso para forzar una sesión fuera del periodo ordinario. La parlamentaria Ruth Luque (Cambio Democrático-Juntos por el Perú), principal impulsora de la moción, denunció presuntas maniobras dilatorias por parte de Rospigliosi para evitar el debate de las mociones de censura que pesan sobre el jefe de Estado.
El factor decisivo: Fuerza Popular y APP
El documento, que ya cuenta con las rúbricas de legisladores de bancadas como Renovación Popular, Acción Popular y el Bloque Magisterial, se encuentra en un punto de estancamiento. El éxito de la convocatoria depende ahora exclusivamente de las 22 adhesiones restantes, las cuales están supeditadas a la postura que adopten las bancadas mayoritarias de Fuerza Popular y Alianza para el Progreso (APP).
Mientras que líderes como Keiko Fujimori han condicionado su apoyo a la aparición de pruebas de flagrancia, otros sectores del Congreso advierten que la permanencia de Jerí afecta la neutralidad del proceso electoral en curso hacia las Elecciones 2026. Por su parte, Rospigliosi ha manifestado que un cambio en la máxima jefatura del Estado resultaría inconveniente dada la proximidad del traspaso de mando, lo que ha profundizado la fractura entre los bloques parlamentarios.