La actriz y exconductora de televisión Johanna San Miguel fue cuestionada públicamente luego de una serie de declaraciones realizadas en redes sociales sobre la identidad de género, las cuales motivaron la reacción de un colectivo de mujeres trans que anunció un plantón en su contra. El episodio abrió un nuevo debate en el espacio digital sobre los límites entre la opinión personal y los discursos que pueden afectar a poblaciones históricamente vulnerables.
La controversia se produjo a inicios de febrero, cuando San Miguel interactuó en Instagram con una publicación internacional que informaba sobre una decisión del Reino Unido relacionada con el reconocimiento legal de mujeres trans. Su reacción —a través de emojis de aplausos— generó cuestionamientos inmediatos por parte de usuarios y activistas, quienes interpretaron el gesto como una aprobación de medidas restrictivas hacia personas trans.
El origen de la controversia en redes sociales
El intercambio se intensificó cuando una joven trans respondió directamente a la publicación de la actriz, señalando que las personas trans atraviesan procesos complejos, tanto físicos como emocionales, que no pueden ser reducidos a debates legales o ideológicos. Lejos de retirarse de la conversación, Johanna San Miguel decidió responder con un comentario extenso, en el que expresó su postura personal sobre la identidad de género.
En ese mensaje, la actriz sostuvo que, desde su punto de vista, solo existen dos categorías —hombre y mujer— y que dicha afirmación correspondía a su forma de pensar. Añadió que, si bien reconocía que las personas trans enfrentan procesos difíciles, consideraba que ello no implicaba que las mujeres trans deban ser reconocidas como mujeres.
Las declaraciones fueron replicadas rápidamente en distintas plataformas, generando una cadena de reacciones, críticas y pronunciamientos de usuarios, activistas y colectivos vinculados a la defensa de los derechos de las personas trans.
Reacciones y cuestionamientos públicos
Tras la difusión del mensaje, diversas voces calificaron las expresiones de San Miguel como transfóbicas, señalando que negaban la identidad de género de las mujeres trans y reforzaban estigmas que, según organizaciones civiles, contribuyen a la exclusión social y a la violencia simbólica.
El debate se trasladó rápidamente del ámbito personal al espacio público, donde se discutió el impacto que pueden tener este tipo de expresiones cuando provienen de figuras con amplia visibilidad mediática. Para algunos colectivos, el problema no radicó únicamente en la opinión expresada, sino en el alcance y la influencia que puede tener en una sociedad donde las personas trans enfrentan altos niveles de discriminación.
Colectivo Féminas Perú anunció plantón
En ese contexto, el colectivo Féminas Perú, conformado por mujeres trans, emitió un pronunciamiento oficial en el que expresó su rechazo a las declaraciones de la actriz. A través de sus redes sociales, anunciaron la realización de un plantón público programado para el viernes 6 de febrero, bajo el lema: “Esto no es opinión. Es transfobia”.
En su comunicado, el colectivo sostuvo que negar la identidad de las mujeres trans no puede ser considerado únicamente como una diferencia de opinión, sino como una forma de desinformación que, a su juicio, refuerza prejuicios y fomenta escenarios de exclusión y violencia.
“El negar que las mujeres trans sean mujeres, llamarnos hombres y presentarnos como un peligro en espacios públicos no es pensar distinto”, señalaron en su mensaje difundido en redes sociales.
Silencio posterior de la actriz
Hasta el cierre de esta nota, Johanna San Miguel no había emitido un nuevo pronunciamiento respecto al anuncio del plantón ni había ampliado o aclarado sus declaraciones iniciales. Tampoco se registraron comunicados oficiales desde su entorno profesional o mediático.
El episodio se sumó a una serie de controversias recientes en las que figuras públicas han sido cuestionadas por expresiones relacionadas con temas de género, diversidad e identidad, especialmente en el entorno digital, donde las reacciones suelen amplificarse en cuestión de horas.
Debate abierto sobre opinión, discurso y responsabilidad pública
El caso reavivó un debate más amplio sobre el rol de las figuras públicas en discusiones sensibles y el impacto de sus mensajes en comunidades que históricamente han sido marginadas. Organizaciones de derechos humanos han señalado reiteradamente que, si bien la libertad de expresión es un derecho fundamental, también existe una responsabilidad social cuando se trata de discursos que pueden legitimar la exclusión o el rechazo.
En el Perú, los colectivos trans han insistido en la necesidad de promover un diálogo informado y respetuoso, así como políticas públicas que garanticen el reconocimiento y la protección de sus derechos fundamentales.
Mientras tanto, el anuncio del plantón evidenció que lo ocurrido en redes sociales trascendió el ámbito virtual y se trasladó al espacio público, consolidando el episodio como un nuevo foco de discusión sobre diversidad, identidad y convivencia en el país.