La candidata presidencial por Fuerza Popular, Keiko Fujimori, relató uno de los episodios más difíciles que vivió durante su prisión preventiva: la pregunta que le hizo su hija mayor cuando se enteró de que podría volver a ser encarcelada.
“Mamá, ¿te pueden matar?”, recordó Fujimori durante su participación en el programa Sin Rodeos, conducido por Milagros Leiva en Panamericana Televisión.
La excongresista señaló que ese temor marcó la manera en la que decidió mostrarse públicamente durante su detención y explicó que su actitud frente a las cámaras estuvo dirigida exclusivamente a tranquilizar a sus hijas.
El impacto de la detención en sus hijas
Fujimori contó que uno de los momentos más dolorosos fue cuando sus familiares tuvieron que informar a sus hijas, Kaori y Kiara, que había sido detenida en la sede del Ministerio Público. Posteriormente, dijo, vino el proceso de audiencias por el pedido de prisión preventiva.
Según relató, fue en ese contexto que decidió preparar a sus hijas ante la posibilidad de ser encarcelada nuevamente. Indicó que Kaori, quien entonces tenía nueve años, le preguntó si en prisión podían matarla, debido a la imagen que tenía del encierro.
La sonrisa ante las cámaras
La lideresa de Fuerza Popular explicó que, durante su traslado bajo custodia, decidió sonreír ante la presencia de la prensa como una forma de enviar un mensaje de tranquilidad a sus hijas.
“Este es mi momento de demostrarles que estoy bien y que soy fuerte”, señaló durante la entrevista. Añadió que no le preocupó la reacción pública ni los comentarios posteriores, ya que su objetivo era que sus hijas no sintieran miedo.
Condiciones de reclusión y visitas familiares
Keiko Fujimori recordó que permaneció recluida en la carceleta ubicada en los sótanos del Palacio de Justicia, donde —según describió— había desagües abiertos y presencia de ratas. Indicó que durante ese periodo no pensaba en la cobertura mediática ni en su situación política, sino en cómo quería que sus hijas la vieran.
También precisó que, a diferencia de las cárceles de hombres, en los penales de mujeres sus hijas podían visitarla los fines de semana, lo que ocurrió durante los 492 días que permaneció privada de su libertad.
La Navidad de 2018 en prisión
Otro momento que destacó fue la víspera de Navidad de 2018, cuando esperaba la resolución de una apelación que podía devolverle la libertad. Contó que al anunciarse el fin del horario de visitas, se quebró al pensar que pasaría las fiestas sin sus hijas.
Relató que decidió posponer la celebración y fijarla para el siguiente día de visita. Esa Nochebuena, señaló, optó por realizar ayuno y oración, y donó los alimentos que recibió a otras internas y al personal del penal.
Reflexión sobre la prisión y la familia
Durante la entrevista, Fujimori afirmó que la experiencia carcelaria le permitió comprender el valor de la libertad y de la familia, al señalar que las visitas de sus seres queridos se reducían a pocas horas por semana.
Asimismo, recordó que durante ese periodo su padre, el expresidente Alberto Fujimori, también se encontraba en prisión, lo que —según dijo— afectó a toda su familia durante varios años.