El Estado decidió fijar posición. A través del Comunicado 01, el Ministerio de Defensa expresó su “enérgico rechazo” a la difusión de contenido audiovisual en plataformas digitales que, según advierte, banaliza y falta el respeto a los símbolos patrios y al personal del Regimiento de Caballería “Húsares de Junín”, mientras cumplían funciones oficiales en la Plaza San Martín, uno de los espacios más emblemáticos del Centro Histórico de Lima.
El pronunciamiento no es casual ni aislado. Se produce en un contexto marcado por la creciente exposición de las Fuerzas Armadas y de instituciones del Estado en contenidos digitales que priorizan la viralización por encima del respeto institucional.
Unidades históricas bajo escrutinio digital
El Ministerio recordó que los Húsares de Junín, escolta presidencial, no constituyen una unidad cualquiera. Se trata de un regimiento con un valor simbólico directamente ligado a la independencia nacional y a la construcción de la República. Su imagen —señala el comunicado— encarna valores como el honor, la disciplina, la lealtad y el respeto a la Nación.
Desde esa perspectiva, Defensa advirtió que la utilización de su imagen, o la de su personal en servicio, como insumo para burlas, entretenimiento o monetización en redes sociales constituye una falta grave de respeto y una distorsión de su rol institucional.
Libertad de expresión, pero con límites
El comunicado subraya una línea que el Estado busca dejar clara: la libertad de expresión no es un salvoconducto para el agravio. “No ampara el menosprecio ni la desnaturalización de los símbolos patrios”, remarca el documento, en un mensaje dirigido tanto a creadores de contenido como a la ciudadanía en general.
La advertencia apunta a un debate más amplio: el choque entre la cultura digital —marcada por la irreverencia, la sátira y el alcance masivo— y los límites legales y éticos cuando se involucran instituciones del Estado y símbolos nacionales.
Acciones en curso
El Ministerio de Defensa informó que ya ha iniciado las acciones correspondientes, dentro del ámbito de sus competencias, para determinar responsabilidades derivadas de la difusión del material cuestionado. Aunque el comunicado no precisa si se trata de acciones administrativas, civiles o penales, deja abierta la posibilidad de consecuencias legales conforme a la normativa vigente.
La señal es inequívoca: el uso de espacios públicos, uniformes oficiales y símbolos nacionales no es neutro ni está exento de control cuando se cruza la línea del respeto institucional.
Una advertencia en tiempos de redes
El cierre del comunicado resume el mensaje político y simbólico del pronunciamiento: “El respeto a los símbolos patrios y a nuestras Fuerzas Armadas no es opcional”. La frase funciona tanto como advertencia como recordatorio de que la convivencia democrática también se construye desde el lenguaje y las imágenes que circulan en el espacio público, físico o digital.
En tiempos donde un video puede recorrer el país en segundos, el Estado busca reafirmar que no todo es contenido y que no todo puede convertirse en espectáculo sin consecuencias.