Estados Unidos anunció oficialmente que será sede, el próximo 11 de febrero, de la primera Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, en la que 34 países —entre ellos Estados del Caribe, Norteamérica y Sudamérica— enviarán a sus máximos representantes militares para debatir prioridades de seguridad y cooperación regional.
El encuentro, liderado por el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., se presenta como un esfuerzo por construir un entendimiento común sobre amenazas compartidas y coordinar estrategias que fortalezcan la estabilidad en el continente.
La cita se da en un contexto geopolítico marcado por recientes movimientos de Washington en Venezuela, incluyendo la operación militar que llevó a la captura del presidente Nicolás Maduro, un hecho que ha alterado la dinámica de seguridad en la región y pone el foco en nuevas formas de cooperación hemisférica.
Jefes de defensa de países con territorios estratégicos —como Dinamarca, Francia y Gran Bretaña, presentes por sus posesiones en la zona— han sido invitados a participar, en un gesto que subraya la dimensión transnacional del debate sobre seguridad.
Aunque el gobierno estadounidense ha enfatizado el objetivo de promover la cooperación y contrarrestar amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado, analistas señalan que esta primera conferencia podría consolidar una nueva narrativa de liderazgo estratégico norteamericano en el hemisferio post-Maduro.