Nuevo ataque armado contra un colectivero en Comas

Un nuevo ataque armado contra un colectivero en el distrito de Comas vuelve a poner en evidencia la presión de la extorsión sobre el transporte informal en Lima Norte.

por Edgar Mandujano

Ataque armado en plena vía pública

La violencia asociada a la extorsión en el transporte informal volvió a manifestarse en el distrito de Comas. Un conductor que realizaba el servicio de colectivo fue atacado a balazos por sujetos desconocidos mientras esperaba pasajeros en el cruce de la avenida Miguel Grau con la calle Leopoldo Meza, en la zona conocida como Año Nuevo. Pese a la gravedad del hecho, el chofer resultó ileso, aunque su vehículo quedó con impactos en las llantas.

El ataque ocurrió en una zona transitada y generó momentos de pánico entre vecinos y pasajeros que se encontraban en las inmediaciones. Según testigos, los disparos fueron dirigidos específicamente contra las ruedas del automóvil, una modalidad que se ha vuelto recurrente en casos vinculados a amenazas criminales contra colectiveros y taxistas.

Modo de operación vinculado a la extorsión

De acuerdo con información preliminar proporcionada por la Policía Nacional del Perú (PNP), el atentado sería parte de un presunto caso de extorsión. Este tipo de ataques busca enviar mensajes intimidatorios a conductores que se resisten a pagar cupos para operar en determinadas rutas o zonas del distrito.

En la escena del ataque, efectivos policiales hallaron tres casquillos de bala, los cuales fueron recogidos como evidencia para las investigaciones. El patrón del ataque —disparos dirigidos al vehículo sin intención directa de causar daño al conductor— refuerza la hipótesis de una advertencia criminal, una práctica cada vez más extendida en Lima Norte.

Vecinos alertan por aumento de la inseguridad

Una vecina de la zona declaró que la situación de inseguridad en Comas se ha intensificado en los últimos meses. Según indicó, no es la primera vez que se registran disparos en los alrededores, especialmente contra unidades de transporte informal que operan como colectivos.

Los residentes expresan temor por la frecuencia de estos hechos y por el riesgo que representan para transeúntes, pasajeros y familias que viven cerca de las vías principales. La inseguridad ciudadana en Comas se ha convertido en una de las principales preocupaciones del distrito, donde los ataques armados ya no se limitan a horarios nocturnos ni a zonas aisladas.

Transporte informal bajo presión criminal

El servicio de colectivo, pese a su carácter informal, es una alternativa de movilidad utilizada diariamente por miles de ciudadanos en distritos periféricos de Lima. Sin embargo, este sector se ha convertido en uno de los principales blancos de las bandas dedicadas a la extorsión, que aprovechan la falta de formalización y protección institucional para imponer cobros ilegales.

Conductores consultados en otras ocasiones han señalado que las amenazas suelen escalar progresivamente: llamadas intimidatorias, mensajes escritos, disparos al aire o contra los vehículos, y finalmente ataques directos. Muchos optan por abandonar las rutas o pagar los cupos ante la falta de garantías de seguridad.

Respuesta policial y desafíos pendientes

La Policía Nacional ha iniciado las diligencias correspondientes para identificar a los responsables del ataque. No obstante, la reiteración de casos similares evidencia las limitaciones para frenar el avance de estas organizaciones criminales, especialmente en zonas donde el control territorial es disputado por bandas dedicadas a la extorsión, el sicariato y el cobro de cupos.

Especialistas en seguridad advierten que mientras no se refuercen las acciones de inteligencia y se avance en la formalización del transporte, los colectiveros seguirán expuestos a este tipo de violencia. Además, subrayan la necesidad de una mayor presencia policial preventiva y de operativos sostenidos en puntos críticos.

Un problema que trasciende Comas

El ataque en Comas no es un hecho aislado. Casos similares se han reportado en distritos como San Martín de Porres, Los Olivos y Puente Piedra, donde la extorsión al transporte público e informal se ha consolidado como una de las principales economías criminales.

Este escenario refuerza la percepción ciudadana de desprotección y plantea un desafío urgente para las autoridades, en un contexto donde la inseguridad se ha convertido en uno de los temas centrales del debate público.

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