Un crimen en plena madrugada limeña
La violencia criminal volvió a sacudir Lima Norte. Un cantante de salsa de 29 años, conocido artísticamente como Fabio Alejandro, fue asesinado a balazos la madrugada del sábado en los exteriores de una discoteca ubicada en la cuadra 32 de la avenida Perú, en el distrito de San Martín de Porres (SMP). El ataque ocurrió cuando el músico se encontraba esperando su turno para subir al escenario y dar inicio a su presentación.
De acuerdo con los primeros testimonios recogidos por la Policía Nacional, dos sujetos armados llegaron a bordo de una motocicleta, se aproximaron a la víctima y le dispararon a corta distancia, para luego huir rápidamente del lugar. El crimen se produjo en pleno estado de emergencia, vigente en varios distritos de Lima Metropolitana debido al avance del crimen organizado.
Ataque directo y sin advertencia previa
Según personas cercanas al cantante, Fabio Alejandro no había recibido amenazas ni mantenía conflictos conocidos. Al momento del ataque, se encontraba en la puerta del local nocturno, conversando con allegados y aguardando su ingreso al escenario. Los atacantes habrían actuado con precisión, lo que ha llevado a los investigadores a considerar la hipótesis de un ataque dirigido, aunque hasta el momento no se ha determinado el móvil del crimen.
“Era un chico tranquilo, respetuoso, con sueños. No pertenecía a una gran agrupación, pero luchaba por abrirse camino en la música”, declaró un amigo cercano a la víctima. El testimonio refuerza la percepción de que el joven cantante no tenía vínculos con actividades delictivas, lo que incrementa la preocupación ciudadana frente al nivel de inseguridad que afecta incluso a trabajadores del ámbito artístico.
Una vida dedicada a la música
Fabio Alejandro inició su carrera musical a los 17 años, presentándose en locales pequeños, eventos barriales y escenarios emergentes. Aunque no formaba parte de una orquesta reconocida, era conocido en el circuito local de salsa por su perseverancia y vocación. Su asesinato ha generado consternación entre músicos independientes y trabajadores del espectáculo nocturno, quienes denuncian una creciente exposición a la violencia.
El cantante deja dos hijos menores de edad, quienes ahora quedan en la orfandad. Para sus amigos y familiares, la pérdida no solo representa una tragedia personal, sino también el reflejo de un país donde la inseguridad ciudadana golpea sin distinción.
Investigación policial en curso
Tras el ataque, efectivos de la Policía Nacional del Perú acordonaron la zona y realizaron las diligencias correspondientes. Peritos de criminalística recogieron casquillos de bala y revisaron cámaras de seguridad del local y de los alrededores, con el objetivo de identificar la ruta de escape de los agresores.
Las autoridades no descartan ninguna hipótesis, incluyendo ajuste de cuentas, sicariato o un ataque por error, aunque hasta el cierre de esta nota no se ha confirmado una línea clara de investigación. El caso ha sido puesto en conocimiento del Ministerio Público, que deberá determinar las responsabilidades penales correspondientes.
Inseguridad persistente pese al estado de emergencia
El asesinato del joven salsero ocurre en un contexto marcado por el estado de emergencia decretado por el Ejecutivo, una medida que busca reforzar la presencia policial y militar en zonas consideradas de alto riesgo. Sin embargo, hechos como este vuelven a poner en cuestión la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas.
San Martín de Porres es uno de los distritos que en los últimos meses ha registrado incremento de homicidios, extorsiones y ataques armados, muchos de ellos cometidos por sicarios a bordo de motocicletas, una modalidad que se ha vuelto recurrente en Lima Metropolitana.
El impacto en el sector artístico
El crimen ha generado preocupación entre músicos, promotores y dueños de locales nocturnos. Varios artistas independientes señalan que trabajar de noche se ha convertido en una actividad de alto riesgo, especialmente en distritos donde la presencia policial es limitada.
Para muchos, el asesinato de Fabio Alejandro es una señal de alerta sobre la vulnerabilidad de los trabajadores culturales, quienes suelen desplazarse sin seguridad privada y dependen de presentaciones en locales expuestos a la criminalidad.
Un nuevo llamado a las autoridades
Familiares y amigos del cantante exigen justicia y una investigación exhaustiva que permita identificar y capturar a los responsables. También demandan mayor control policial en zonas de entretenimiento nocturno, así como medidas efectivas para frenar el accionar de bandas criminales que operan con impunidad.
Mientras tanto, la muerte de Fabio Alejandro se suma a la lista de víctimas de la violencia urbana en el país, en un escenario donde la sensación de inseguridad continúa creciendo y el estado de emergencia no logra contener el avance del crimen.
