Sospechas ciudadanas sobre reuniones no transparentes
Las explicaciones del presidente José Jerí sobre sus reuniones con el empresario chino Zhihua Yang no han logrado disipar las dudas en la opinión pública. Por el contrario, la percepción ciudadana apunta a un escenario de falta de transparencia y posibles indicios de corrupción, según revela la última encuesta nacional de Ipsos realizada para Perú21.
De acuerdo con el sondeo, el 78% de los peruanos considera sospechosa la conducta del mandatario tras conocerse los encuentros no registrados oficialmente con Yang, señalado por el Congreso como presunto operador del denominado Club chino de la construcción. Solo un 15% de los encuestados considera que dichas reuniones no evidencian irregularidad alguna.
Versiones cambiantes y desgaste político
El caso ha ganado relevancia no solo por el contenido de las reuniones, sino también por la forma en que fueron conocidas. Jerí ofreció tres versiones distintas en el mismo número de días, intentando justificar encuentros que no figuraban en la agenda oficial de Palacio de Gobierno. Aunque el presidente aseguró que no mintió al país y calificó lo ocurrido como un “error”, la ciudadanía no parece compartir esa lectura.
Para amplios sectores de la opinión pública, las salidas clandestinas y la ausencia de registros oficiales alimentan la percepción de un manejo opaco del poder, en un contexto marcado por reiterados escándalos políticos y una profunda desconfianza hacia las instituciones.
Mayoría apuesta por la estabilidad, no por la vacancia
Pese al severo diagnóstico ciudadano sobre la conducta presidencial, el respaldo a una salida inmediata del jefe de Estado no es mayoritario. Según Ipsos, el 62% de los peruanos considera que lo más conveniente para el país es que José Jerí continúe en el cargo hasta el final de su mandato, previsto para el 28 de julio próximo.
En contraste, un 36% opina que el presidente encargado debería dejar el cargo y ser reemplazado por otro congresista, posición que coincide con la ofensiva política de un sector del Parlamento, que ya ha impulsado seis mociones de censura y una de vacancia presidencial.
La estabilidad como valor predominante
Para el analista político José Carlos Requena, los resultados reflejan una tendencia clara. “Hay una inclinación de los peruanos hacia la estabilidad por todo lo que hemos pasado en los últimos años”, señaló, aludiendo a la sucesión de crisis políticas, vacancias y cambios de gobierno que han marcado la última década.
No obstante, Requena advierte que las reuniones del presidente con el empresario chino constituyen el principal pasivo político de su gestión y condicionarán el tramo final de su mandato. “Estas sospechas grafican claramente el flanco más débil que deberá enfrentar en los meses que le quedan en el cargo”, apuntó.
Un escenario de desconfianza persistente
El caso Jerí-Yang se instala así como un nuevo episodio en la larga lista de controversias que erosionan la credibilidad del Ejecutivo. Aunque la mayoría de ciudadanos prefiere evitar una nueva crisis institucional, la percepción de corrupción se mantiene como un factor de desgaste permanente, con impacto directo en la legitimidad del presidente.
La encuesta confirma un patrón recurrente en la política peruana reciente: desconfianza mayoritaria hacia el poder, pero rechazo a salidas abruptas, en un país marcado por la inestabilidad y el cansancio ciudadano frente a los enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso.