Sujetos desconocidos incendiaron, la madrugada del martes 20 de enero, una combi de transporte público en la calle José Carlos Mariátegui, en la zona de Dulanto, Callao. La unidad, perteneciente a la empresa Néstor Gambetta, quedó completamente destruida, mientras que otros tres vehículos cercanos sufrieron daños menores.
El propietario del vehículo, cuya identidad se mantiene en reserva por seguridad, afirmó que este ataque estaría vinculado al cobro de cupos extorsivos que la empresa paga desde hace tiempo, entre 8 y 10 soles diarios por unidad. La combi destruida era su principal herramienta de trabajo, con un valor aproximado de 10 000 dólares.
“Ya está quemado el carro, ya no vale, prácticamente. No sé qué más puedo hacer”, declaró consternado el transportista.
Extorsión y violencia en el transporte público
El atentado forma parte de una ola de violencia y extorsión contra transportistas en Lima y Callao. Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, entre enero y noviembre de 2025 se registraron decenas de ataques contra unidades de transporte urbano, con saldo de 73 víctimas fatales.
Gremios de transportistas han denunciado que estos ataques buscan intimidar y mantener el control sobre las rutas, generando miedo entre los conductores y cobradores, quienes dependen de sus ingresos diarios para sostener a sus familias.
Investigación y medidas de seguridad
El propietario de la combi presentó la denuncia en la Comisaría PNP Dulanto, mientras que las autoridades acordonaron la zona para iniciar las investigaciones. Cámaras de seguridad cercanas podrían aportar imágenes para identificar a los responsables.
El Ministerio Público y la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) han promovido mecanismos de protección como el programa Asyste, que permite a los transportistas denunciar extorsiones con identidad protegida, buscando reducir el temor a represalias y mejorar la acción judicial contra bandas criminales.
Transporte urbano en alerta máxima
Pese al ataque, las combis continúan operando en la ruta Lima–Callao, aunque con temor por parte de los conductores. La comunidad local en Dulanto permanece en silencio por seguridad, evidenciando un clima de inseguridad que preocupa a vecinos y autoridades.
Los ataques recientes se suman a otras protestas de transportistas durante 2025, incluyendo paros y marchas, para exigir medidas concretas frente a la oleada de extorsiones y sicariato en el sector transporte.
“Es necesario que se implementen acciones efectivas de seguridad y que los responsables sean sancionados para que los transportistas puedan trabajar sin miedo”, señalaron voceros de gremios de la zona.