La Tercera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Arequipa confirmó la sentencia de siete años de pena privativa de la libertad efectiva contra el efectivo policial Félix Junior Pazo Herrera, hallado culpable del delito de tocamientos indebidos en agravio de una adolescente de 14 años. El fallo judicial ratifica la responsabilidad del agente en un hecho que conmocionó a la opinión pública local por la naturaleza del cargo que ostentaba.
Los hechos se remontan al año 2022, en el sector de El Cural, distrito de Cerro Colorado. Según la tesis sustentada por el Ministerio Público, Pazo Herrera se encontraba bajo los efectos del alcohol durante una fiesta infantil cuando interceptó a la menor mientras esta se dirigía a los servicios higiénicos. Aprovechando la situación, el sentenciado realizó los tocamientos que motivaron la denuncia inmediata de la víctima.
Pruebas determinantes y reparación
El tribunal, integrado por los magistrados Carlo Magno Cornejo Palomino, Carlos Mendoza Banda y Manfred Vera Torres, fundamentó su decisión en la solidez del testimonio de la menor de edad. Los jueces determinaron que el relato de la víctima cumplía con los principios de veracidad y coherencia lógica, elementos que fueron respaldados por declaraciones de testigos presenciales y peritajes presentados por la Fiscalía.
Además de la pena de cárcel, la sala dispuso que el ahora sentenciado abone la suma de S/ 2,000 por concepto de reparación civil a favor de la parte agraviada. La resolución judicial enfatiza que no existen dudas sobre la autoría del agente policial, desestimando cualquier intento de la defensa por invalidar la acusación fiscal.
Institucionalidad bajo la lupa
Este caso vuelve a poner en discusión la conducta de los miembros de la Policía Nacional del Perú (PNP) en situaciones de franco o durante actividades sociales. El fallo de la Corte de Arequipa sienta un precedente de celeridad y firmeza en la sanción de delitos de índole sexual, especialmente cuando el agresor es un funcionario encargado de velar por la seguridad y el orden público.
Pazo Herrera deberá ser recluido en un centro penitenciario para cumplir con la totalidad de su condena, una vez que se ejecuten los procedimientos administrativos correspondientes tras la lectura de la sentencia.