Renunció a cuatro instituciones para lanzarse al Senado. El abogado Jorge Solís, ex presidente de la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito, es candidato al Senado por Renovación Popular, tras más de una década vinculado a la gestión de las microfinanzas. Hasta hace poco presidió el directorio de Caja Huancayo, institución que durante ese periodo amplió su presencia nacional y aumentó significativamente su volumen de activos.
Desde esa experiencia, Solís ingresa a la contienda política con una mirada crítica sobre la concentración bancaria, la regulación financiera y el rol del Estado en la economía. En entrevista con CARETAS, el candidato expone sus posiciones sobre inclusión financiera, rescate crediticio, gobernanza de las cajas municipales y las razones detrás de su decisión de postular al Senado.
—Señor Solís, sus propuestas están principalmente enfocadas en el campo económico…
Sí. Están enfocadas en el campo económico, microfinanciero y orientadas fundamentalmente a las micro y pequeñas empresas y a los emprendedores del país, que son la mayoría. Las mipymes representan el 99.8% de las empresas del Perú.
—¿En qué se diferencian sus propuestas de las que ejecutaron los gobiernos en los últimos 20 años? ¿Dónde cree que fallaron?
Fallaron programas como Reactiva 1 y Reactiva 2. Respondieron a la pandemia, pero no llegaron con el impacto esperado a la base de la pirámide: las micro y pequeñas empresas.
Se colocaron más de 57 mil millones de soles con garantías del Estado, pero hubo una fuerte concentración en medianas y grandes empresas. El golpe fue tan fuerte que muchos negocios no se han reactivado hasta hoy; otros desaparecieron por falta de financiamiento.
—¿Qué propone frente a ese problema?
Un programa especial de reactivación desde la base de la pirámide: Reactiva 1000. Es un programa con garantías del Estado, no es regalar dinero. El Estado comparte el riesgo para liberar provisiones y permitir que el crédito llegue a las mipymes.
—¿Hay recursos para financiarlo?
Sí, porque no es financiamiento directo, son garantías. Además, el retorno económico y social es mucho mayor que seguir inyectando recursos en empresas quebradas como Petroperú.
—Justamente, ¿qué opinión tiene sobre Petroperú?
Petroperú es el ejemplo de lo que no se debe hacer. Ha sido una empresa pésimamente gestionada, con criterios políticos y no técnicos.
La refinería de Talara pasó de costar 2 mil millones a más de 8 mil millones de dólares, sin estudios de factibilidad adecuados. Hoy es una empresa técnicamente quebrada. No hay forma de levantarla sin una cogestión con el sector privado.
—¿Usted no cree en las empresas públicas?
No. Creo que las empresas deben ser gestionadas desde el ámbito privado. El Estado debe cumplir un rol subsidiario, como lo establece la Constitución. Puede intervenir solo donde no haya oferta privada, como ocurre con el Banco de la Nación.
—Otros candidatos de su partido plantean cero impuestos para los emprendedores. ¿Qué opina?
El problema central del país es la informalidad: entre 80% y 85% de la economía es informal. La formalización no se logra por decreto, se logra con incentivos.
El crédito, por ejemplo, es una herramienta clave de inclusión financiera y formalización. En el Perú solo el 38% de adultos tiene acceso al sistema financiero, mientras que en Chile es casi el 80%.
—¿Qué incentivos propone para formalizar?
Tres pilares. Primero,mayor penetración del crédito. Segundo, un Estado eficiente, menos burocracia y menos tramitología. Hoy formalizarse es caro en dinero y en tiempo. Y tercero, incentivos tributarios: exoneración temporal de impuestos por tres años para nuevas empresas formales.
—Usted también propone la rehabilitación financiera de deudores en Infocorp. ¿En qué consiste en concreto?
Muchos buenos pagadores cayeron en morosidad por la criminalidad y la caída de ventas. Hoy no pueden acceder a crédito y terminan en el gota a gota (….). Proponemos darles una segunda oportunidad financiera: un nuevo crédito con garantía estatal, exoneración de intereses de la deuda anterior y reprogramación del capital pendiente en una segunda fase. Así pueden reactivarse y reconstruir su historial crediticio.
—¿El peruano es buen pagador?
Sí. Y los mejores pagadores son los más pobres. En las cajas municipales, que atienden a más de 2 millones de clientes, el 70% paga puntualmente. El 60% son informales, sin historial crediticio, pero con voluntad de pago. La mora es manejable, entre 5% y 6%.
—Hablemos de vivienda. Un eje fundamental.
En Lima hay 1.5 millones de viviendas autoconstruidas. Son viviendas que tardan hasta 15 años en completarse, sin planos ni supervisión técnica. Proponemos un crédito hipotecario especial, con tasas bajas (alrededor de 4.5%), para culminación y mejoramiento de vivienda, incluyendo reforzamiento estructural.
—¿Cómo se garantiza la formalización?
Parte del crédito se destina obligatoriamente a planos, declaratoria de fábrica y registro en Sunarp. Así la vivienda se convierte en un activo hipotecable.
Ya existe un piloto con el Banco de la Nación, cajas municipales y Hábitat para la Humanidad. La meta es impactar a más de un millón de viviendas en cuatro años.

—Usted ha sido muy crítico con la concentración bancaria. ¿Por qué considera que esto perjudica directamente al ciudadano?
Eso beneficia al cliente cuando hay competencia, porque existe mayor oferta de servicios crediticios. Y eso significa que las tasas de interés y los costos de los servicios financieros tienen que reducirse. Hoy tenemos, por ejemplo, en el caso de las tarjetas de crédito, intereses que llegan al 100%, que muchas veces son impagables. Esto ocurre porque son solo cuatro bancos los que concentran este producto crediticio.
—¿A usted no le preocupa que lo relacionen con la banca tradicional?
Yo no vengo de la banca tradicional. Yo vengo de la banca de los emprendedores, de la microfinanza. Las entidades microfinancieras —las cajas, las financieras, las cooperativas— son las que realmente atienden a los emprendedores del país, tanto formales como informales.
—¿Cuál es el peso real de las microfinanzas en el sistema financiero?
Las entidades microfinancieras participan con el 75% del crédito a la microempresa en el Perú. Somos el brazo financiero del emprendedor. Y no es un mercado concentrado: en el Perú hay 54 entidades financieras supervisadas, de las cuales 47 son microfinancieras. Además, existen alrededor de 200 cooperativas que también hacen microfinanzas. En total, somos unas 247 entidades compitiendo.
—A diferencia de la banca…
Claro. Cuando hablo de los bancos, hablo de cuatro entidades que concentran más del 80% del crédito en el país. Es una diferencia enorme.
—Se ha discutido que las cajas municipales puedan emitir tarjetas de crédito. ¿Qué ha pasado con eso?
El mercado se ha abierto, pero las cajas no tienen los incentivos regulatorios para participar activamente. Ese es un tema que está en cancha de la SBS. La regulación actual no favorece que las cajas entren con fuerza a ese mercado.
—¿La SBS también tiene responsabilidad en su propuesta de rescate financiero?
Sí. El rescate financiero y la rehabilitación de deudores excluidos del sistema también dependen de la SBS. Yo lo propongo como una medida urgente que requiere un marco jurídico desde el Congreso, pero una flexibilización regulatoria desde la superintendencia.
—¿En qué consiste exactamente ese rescate financiero?
Hoy, si una entidad presta a una persona mal calificada, debe provisionar el 100% del crédito. Eso es un castigo y un desincentivo total. Lo que proponemos es que, para este programa de segunda oportunidad financiera, se libere el 100% de las provisiones. Es un tema social, no solo financiero.
—¿Eso incentivaría el crédito?
Totalmente. Si a mí me castigan con el 100% de provisiones, no presto. Pero si se libera ese castigo, las entidades microfinancieras van a poder otorgar crédito a personas que hoy están en manos del gota a gota. Algunas cajas ya lo están haciendo a pequeña escala. Lo que queremos es escalarlo.
—Usted insiste en que la regulación debe ser diferenciada. ¿Por qué?
Porque hoy tenemos una regulación asfixiante. Se aplica la misma normativa —Basilea I, II y III— a bancos transfronterizos sistémicos y a pequeñas entidades microfinancieras. Eso no tiene sentido. La regulación debe ser proporcional al tamaño y al rol de cada entidad.
—¿Existen modelos internacionales de ese tipo?
Sí. En Estados Unidos existen entre 7.000 y 7.200 entidades financieras, y el 90% son microfinancieras: credit unions y community banks. Ellas tienen una regulación diferenciada, más flexible, para promover la inclusión financiera. En Europa ocurre lo mismo.
—Usted ha sido muy crítico con recientes cambios en la gobernanza de las cajas municipales.
Sí. Se ha permitido una intromisión política peligrosa. Una modificación legal reciente ha cambiado la forma de designar directores de las cajas municipales, rompiendo su autonomía. Antes, los directores representantes de las MYPE eran elegidos democráticamente desde la base productiva. Ahora pueden ser designados políticamente.
—¿Por qué eso es grave?
Porque debilita la gobernanza. Las cajas son de propiedad municipal, pero el municipio no gestiona. Existe un equilibrio: cuatro directores independientes de la sociedad civil y tres del municipio. Ese equilibrio se está rompiendo. Y la SBS ha sido funcional a esta intromisión, al reglamentar la norma sin reparos.
—Incluso hubo intentos desde el Congreso.
Así es. En junio se intentó permitir que congresistas salientes se conviertan en directores de cajas municipales. Fue un escándalo. No prosperó, pero ahora se ha buscado otro camino. Es una señal muy negativa para el mercado.
—Finalmente, ¿qué postura crítica tiene frente al sistema financiero?
El sistema financiero peruano está hiperconcentrado. Cuatro bancos concentran el 80% del mercado y casi el 90% de las tarjetas de crédito. Desde el Senado impulsaremos un marco legal que fomente más competencia y más actores. Más competencia significa menores tasas y mejores servicios para la gente.
—¿Cómo quiere que lo identifiquen los ciudadanos?
Como alguien que viene de la banca de los emprendedores. De la microfinanza. La banca que sostiene al Perú real.