En un clima de alta tensión política, el candidato presidencial por Renovación Popular, Rafael López Aliaga, denunció públicamente haber sido blanco de amenazas de muerte durante un mitin masivo en la región de Tumbes. El líder de la “ola celeste”, quien se encuentra recorriendo el norte del país, aseguró ante sus simpatizantes que existen al menos dos sectores radicales que buscan atentar contra su integridad física para frenar su avance electoral.
“No les tengo miedo”, enfatizó el aspirante presidencial, quien utilizó el escenario para endurecer su discurso contra el crimen organizado. López Aliaga vinculó estas presuntas amenazas a su postura frontal contra las mafias y reiteró su propuesta de instaurar la pena de muerte para delitos de extrema gravedad, tales como la extorsión, el sicariato, la violación de menores y los actos de corrupción que afecten al Estado.
Propuestas y estrategia digital
Durante su alocución, el candidato sostuvo que la aplicación de la máxima sanción es la única vía para restablecer el orden en instituciones que, según su análisis, han sido capturadas por la criminalidad. La actividad proselitista incluyó una caravana por las arterias principales de la ciudad fronteriza, donde estuvo acompañado por sus candidatos al Congreso, reforzando su mensaje en una de las zonas más golpeadas por la inseguridad ciudadana.
En un giro menos solemne de su presentación, López Aliaga apeló al humor para referirse a un reciente episodio viral en una entrevista televisiva sobre el sistema previsional. El candidato aprovechó la coyuntura para lanzar en redes sociales el denominado “Porky Challenge”, una estrategia dirigida al público joven con la que busca capitalizar su presencia en plataformas digitales y suavizar las críticas recibidas por sus lapsus en temas técnicos.
Rumbo al sur
Tras finalizar sus actividades en Tumbes, el equipo de campaña de Renovación Popular confirmó que la gira continuará por otras regiones del país. El enfoque de las próximas semanas estará centrado en plazas con altos índices de falta de inversión pública y crisis de seguridad, donde el candidato pretende consolidar su base electoral bajo la promesa de una “mano dura” contra el delito.