Lima y el Callao afrontarán este miércoles 14 de enero un nuevo paro de transportistas de 24 horas, convocado por los principales gremios del sector ante la escalada de violencia, extorsiones y asesinatos que afectan a conductores y empresas de transporte público.
La paralización comenzará a las 00:00 horas y contempla la suspensión del servicio de más de 22.000 unidades —entre buses, cústers y combis—, además de movilizaciones en diversas zonas de la capital, como la Panamericana y distritos de alta concentración de rutas, entre ellos San Juan de Lurigancho.
El anuncio fue realizado por Martín Ojeda, vocero de Transportes Unidos, y Héctor Vargas, presidente de la Coordinadora de Empresas de Transporte Urbano, pese a una reunión sostenida horas antes con el presidente de la República, José Jerí. Ambos dirigentes señalaron que la situación del sector ha pasado de amenazas y cobros extorsivos a asesinatos con armas de fuego y atentados con explosivos, como el ataque reciente a una unidad de la empresa conocida como “La 50”.
Según los gremios, alrededor de 10 atentados contra unidades de transporte se han registrado en lo que va del año. A ello se suma un contexto de violencia generalizada: 2025 cerró con 2.236 homicidios a nivel nacional, mientras que en la primera semana de 2026 se reportaron 37 asesinatos en todo el país, incluidos 10 en Lima y 5 en el Callao. Solo en el sector transporte, 56 conductores fueron asesinados durante 2025, además de más de 60 ataques armados.
Durante la reunión con los transportistas, el presidente Jerí reconoció la demora en la publicación del reglamento de la Ley N.° 32490, contra la extorsión y el sicariato en el transporte, y aseguró que este será publicado a más tardar el sábado. Sin embargo, los gremios consideraron insuficiente el compromiso y ratificaron la medida de fuerza.
El mandatario expresó públicamente su respaldo al paro, señalando que se sumará a la protesta en su condición de usuario del transporte público y que respetará la decisión del sector. No obstante, advirtió que no se puede descartar la presencia de infiltrados durante las movilizaciones.
En contraste, el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, manifestó su oposición a la paralización, al considerar que afecta la economía de la ciudad y de los propios transportistas, aunque reconoció que se trata de una medida de presión frente a la falta de respuestas del Gobierno central.
El paro se desarrollará en medio de un clima de alta tensión por la inseguridad ciudadana y tendrá un impacto directo en la movilidad de millones de personas en Lima y Callao.