Cinco cafeterías peruanas han sido incluidas entre las 100 mejores del mundo, según el ranking internacional The World’s 100 Best Coffee Shops, consolidando al Perú como un referente del café de especialidad en Sudamérica. Los establecimientos reconocidos se ubican en Lima y Cusco, y destacan por su compromiso con la calidad, la sostenibilidad y el trabajo directo con productores locales.
Este reconocimiento internacional no solo pone en valor a las cafeterías, sino también a la cadena productiva del café peruano, un grano que se cultiva entre los 600 y 1,800 metros sobre el nivel del mar, aprovechando la diversidad de suelos y microclimas de uno de los países más megadiversos del mundo.
El certamen evaluó criterios como habilidades del barista, servicio al cliente, innovación, ambiente, sostenibilidad y experiencia integral, posicionando al café peruano como una expresión cultural y sensorial que conecta territorio, productores y consumidores.

Sostenibilidad, género e innovación marcan al café peruano
Puku Puku (puesto 20) es una cadena de café de especialidad 100 % peruana que nació como un espacio sostenible y cotidiano para escapar de la vida urbana. Su propuesta gira en torno al café y al fortalecimiento de pequeños emprendedores. Trabajan directamente con comunidades cafetaleras desde Amazonas hasta Puno, pagando precios justos y directos al productor, y tuestan el café para ponerlo en manos de un equipo de baristas peruanos altamente calificados.
En Cusco, Three Monkeys Coffee (puesto 23) redefine el café de especialidad desde un enfoque técnico e innovador. Su cafetería combina tradición y vanguardia, con un fuerte control de calidad desde su propia finca. Apuesta por métodos sostenibles, trazabilidad y tecnología, integrando además una experiencia gastronómica que fusiona café de alta gama con bebidas inspiradas en la alta cocina.
Coffee Busters Roastery (puesto 59) trabaja de la mano con caficultores, enfocándose en el tostado y la distribución de cafés de especialidad. Su propuesta incorpora innovación culinaria desde la cocina, la pastelería y el bar, utilizando productos de temporada. El café se sirve en copas de cristal, reforzando la idea de que degustarlo es tan importante como disfrutar un buen vino.

Con doce años de trayectoria, Origen Tostadores de Café (puesto 69) mantiene un firme compromiso con el trabajo directo en campo. Cada año, su equipo cierra las cafeterías para convivir con los productores, experimentar con fermentaciones y procesos, e incluso organizar competencias cafetaleras en las fincas. Además, impulsa el talento nacional, contando con tres campeones nacionales de barismo en su equipo y promoviendo la transparencia en la trazabilidad del café que ofrecen.
Por su parte, Florencia y Fortunata (puesto 100), ubicada en Cusco, se define como una empresa social orientada a visibilizar el trabajo de las mujeres en el mundo del café de especialidad. Su objetivo es reducir la brecha de género en el sector cafetalero, adquiriendo granos mediante comercio directo o a través de exportadores, asegurando que el café haya sido producido por mujeres.
Entre calles históricas y paisajes emblemáticos, estas cafeterías representan una nueva forma de viajar y conocer el Perú, donde el café se convierte en una experiencia cultural, sostenible y profundamente conectada con el territorio.