Durante años, las enfermedades degenerativas y las lesiones crónicas han representado un camino casi inevitable hacia el dolor persistente y la pérdida progresiva de movilidad. Sin embargo, según explica el Dr. Wilber Argandoña, la medicina regenerativa propone un cambio de enfoque, ya que no busca únicamente aliviar los síntomas, sino estimular los propios mecanismos del cuerpo para favorecer su reparación natural.
En el Perú, este campo comenzó a desarrollarse gracias a médicos que apostaron tempranamente por incorporar tecnologías biomédicas avanzadas. El Dr. Argandoña sostiene que introducir terapias regenerativas con células madre en el país ha requerido rigor científico, formación constante y un uso clínico responsable, especialmente en pacientes con patologías complejas.
“La medicina regenerativa se basa en actuar sobre el origen del daño y no solo sobre sus consecuencias”, afirma el especialista. De acuerdo con su experiencia, las células madre poseen la capacidad de autorrenovarse y diferenciarse en distintos tipos de tejido, lo que permite estimular procesos de reparación en zonas afectadas por el desgaste, la edad o la enfermedad.
El médico traumatólogo señala que, además de su potencial regenerativo, las células madre liberan factores biológicos que ayudan a modular la inflamación y activar los mecanismos naturales de recuperación del organismo. “En la práctica clínica, esto se traduce en procesos de recuperación más armónicos, menos invasivos y mejor tolerados por el paciente”, precisa.
Desde su experiencia clínica, el especialista indica que los mejores resultados se han observado en pacientes con artrosis avanzada, lesiones articulares crónicas y dolor musculoesquelético persistente, muchos de los cuales habían agotado tratamientos convencionales y se enfrentaban a cirugías complejas.
“En varios casos, la evolución ha permitido mejorar la movilidad, reducir el dolor y recuperar funcionalidad, logrando incluso retrasar cirugías mayores”, sostiene el especialista, quien destaca que estos avances han permitido a los pacientes retomar actividades cotidianas que habían sido abandonadas.
No obstante, el Dr. Argandoña advierte que la medicina regenerativa no es una solución universal. “No todos los pacientes son candidatos ni todas las patologías responden de la misma manera. Su aplicación exige una evaluación individual, ética médica y expectativas realistas”, enfatiza. El especialista considera que la medicina regenerativa ya forma parte del presente de la salud