La captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras una operación militar ejecutada en la madrugada del sábado 3 de enero en Venezuela, ha generado reacciones inmediatas en el escenario político peruano y regional. Desde Lima, el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, calificó el hecho como “una gran noticia para todo el continente”.
Reacción desde el Congreso peruano
A través de la red social X, Rospigliosi sostuvo que la salida del líder del chavismo del poder podría marcar un punto de inflexión histórico para Venezuela y América Latina. “Muchos venezolanos hoy día dispersos en países de la región podrán regresar a su patria”, afirmó el titular del Parlamento.
El legislador remarcó que el impacto del operativo no se limita al plano interno venezolano, sino que tendría consecuencias directas en la seguridad regional. Según indicó, con la caída del régimen chavista “se termina también la infiltración de organizaciones terroristas financiadas por Irán”, lo que, a su juicio, pone fin a 26 años de dictadura comunista iniciada con la llegada de Hugo Chávez al poder.
Advertencia sobre el uso del poder político
En su pronunciamiento, Rospigliosi también trazó paralelos con la política peruana. Recordó que Hugo Chávez llegó al poder mediante elecciones, pero que posteriormente instauró una dictadura a través de una Asamblea Constituyente. “Lo mismo quieren hacer en el Perú”, advirtió, en un mensaje dirigido a la opinión pública y al debate político nacional.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta polarización, donde la captura de Maduro ha reavivado el debate sobre los límites del poder, la democracia representativa y los riesgos del autoritarismo en la región.
El anuncio de Trump y los detalles de la operación
El presidente Donald Trump confirmó que Nicolás Maduro fue capturado en territorio venezolano y sacado del país tras una serie de bombardeos focalizados en Caracas y otros puntos estratégicos. Además, anunció que ofrecerá una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, en Florida, para detallar la operación que permitió la extracción del mandatario chavista.
La acción militar, según Washington, se enmarca en una estrategia de seguridad hemisférica vinculada al combate contra el narcotráfico y redes transnacionales, aunque ha sido duramente cuestionada por aliados del régimen venezolano.
Respuesta del chavismo y tensión interna
Desde Caracas, el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, llamó a la población a “no facilitarle las cosas al enemigo invasor” y calificó el ataque de Estados Unidos como “criminal y terrorista”. En la misma línea, el ministro del Interior venezolano acusó a la comunidad internacional de guardar silencio frente a lo que denominó una “masacre” contra civiles.
Estas reacciones reflejan el clima de tensión política y social que atraviesa Venezuela tras la captura de su líder, mientras sectores de la oposición y comunidades migrantes celebran lo ocurrido como el posible inicio de una transición.
Un nuevo escenario regional
La captura de Maduro reconfigura el tablero político latinoamericano y abre interrogantes sobre el futuro inmediato de Venezuela, el rol de los organismos internacionales y el impacto en los países que han recibido a millones de migrantes venezolanos en los últimos años.
En el Perú, las declaraciones de Fernando Rospigliosi evidencian cómo el hecho ha sido rápidamente incorporado al debate interno, no solo como un acontecimiento internacional, sino como una advertencia sobre los riesgos que, según sus palabras, enfrenta la democracia en la región.