Ataques simultáneos en Caracas y estados costeros
La operación militar atribuida a Estados Unidos durante la madrugada del sábado 3 de enero incluyó bombardeos coordinados sobre múltiples puntos estratégicos de Venezuela, principalmente en Caracas y en estados cercanos a la capital. Según reportes oficiales y versiones difundidas por medios internacionales, los ataques se extendieron durante aproximadamente media hora y precedieron al anuncio del presidente Donald Trump sobre la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Las explosiones despertaron a la población poco antes de las dos de la madrugada, provocando cortes de energía en varias zonas de Caracas y una inmediata activación del aparato militar y político del chavismo.
La Carlota: control aéreo en el corazón de Caracas
Uno de los objetivos centrales fue el aeropuerto de La Carlota, ubicado en el este de Caracas. Esta instalación aérea ha sido históricamente clave para el control del espacio aéreo capitalino y ha tenido un rol simbólico y operativo en episodios de tensión política.
El ataque a La Carlota habría buscado anular la capacidad de evacuación, defensa aérea y despliegue rápido desde el centro del poder venezolano, facilitando el dominio del espacio aéreo durante la operación de extracción.
Fuerte Tiuna: el mayor complejo militar del país
Otro blanco estratégico fue Fuerte Tiuna, el mayor cuartel militar de Venezuela y uno de los principales centros de mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). De acuerdo con versiones oficiales venezolanas, helicópteros estadounidenses dispararon misiles y cohetes contra este complejo, considerado el núcleo de la defensa terrestre del régimen.
Fuerte Tiuna también es señalado como uno de los lugares donde Nicolás Maduro solía resguardarse durante la noche, lo que refuerza la hipótesis de que la ofensiva tuvo como objetivo directo localizar y aislar al mandatario.
Palacio Federal Legislativo y centros del poder político
Entre los puntos presuntamente atacados figura el Palacio Federal Legislativo, sede del Parlamento venezolano, donde estaba prevista la próxima activación del órgano legislativo chavista. Su inclusión en la lista de objetivos refuerza la lectura de una operación destinada a desarticular nodos políticos y simbólicos del poder bolivariano.
También se reportaron incidentes en zonas cercanas al Palacio de Miraflores, aunque no se confirmó un impacto directo sobre la sede del Ejecutivo.
Cuartel de la Montaña y Escuela Naval
Medios locales y testimonios ciudadanos reportaron explosiones en las inmediaciones del Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Hugo Chávez, uno de los lugares más emblemáticos de la revolución bolivariana. Asimismo, se informó del ataque a la Escuela Naval, lo que indicaría una ofensiva contra la formación y despliegue de mandos militares.
Estos objetivos refuerzan la tesis de una operación con fuerte carga simbólica, dirigida a golpear los pilares históricos y militares del chavismo.
Radares en El Hatillo y control de comunicaciones
Otro punto clave atacado fueron las torres de radares ubicadas en El Hatillo, al este de Caracas. Estas instalaciones son fundamentales para la detección aérea y el control de comunicaciones militares, por lo que su neutralización habría permitido reducir la capacidad de respuesta del sistema defensivo venezolano.
Expertos militares señalaron que los impactos sugieren una campaña orientada a degradar capacidades convencionales básicas y nodos de mando, más allá de ataques aislados.
Puerto de La Guaira y buques anclados
En la franja costera, se reportaron impactos contra buques anclados en el puerto de La Guaira, una infraestructura clave tanto para el comercio como para la logística militar. La Guaira, además, se encuentra cerca del principal aeropuerto internacional del país, lo que refuerza su valor estratégico.
Los ataques en esta zona habrían buscado asegurar el control marítimo y bloquear posibles rutas de escape o abastecimiento.
Una operación para aislar y extraer
Analistas coinciden en que la secuencia y selección de objetivos responde a una operación integral de neutralización, orientada a controlar aire, tierra y mar, desactivar centros de mando y facilitar una extracción rápida. Según fuentes estadounidenses, la operación fue ejecutada con apoyo de unidades de élite y fuerzas del orden de EE. UU.
Mientras el chavismo denuncia una “agresión ilegal” y ha activado el estado de conmoción interior, la atención internacional sigue centrada en la confirmación del paradero de Maduro y en las implicancias políticas y jurídicas de una de las operaciones militares más significativas en la región en las últimas décadas.