En la madrugada del viernes 29 de agosto, el distrito de San Juan de Lurigancho fue testigo de una brutal masacre que evidenció, una vez más, el crecimiento imparable del sicariato en Lima Metropolitana. Tres trabajadores de una conocida discoteca del Boulevard de Zárate fueron asesinados a balazos por un grupo de sicarios que los esperaban afuera del establecimiento.
Las víctimas mortales han sido identificadas como el administrador, el sonidista y el propietario del local nocturno. Los tres fueron interceptados y acribillados cuando salían del establecimiento, en un crimen que, según fuentes policiales, tendría relación con un presunto ajuste de cuentas o un nuevo caso de extorsión.
¿Cómo ocurrió el crimen?
Según las primeras investigaciones, cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del Boulevard captaron el momento en el que tres sujetos a bordo de motocicletas merodeaban el lugar. Minutos después, uno de ellos descendió, se acercó a las víctimas y abrió fuego sin mediar palabra. Tras ejecutar el ataque, huyó junto a sus cómplices.
El brutal asesinato ocurrió en cuestión de segundos, lo que sugiere una acción planificada y ejecutada con precisión. Los vecinos de la zona, alarmados por los disparos, alertaron a la Policía Nacional, que llegó minutos después solo para confirmar el fallecimiento de los tres hombres.
¿Quiénes eran las víctimas?
Las autoridades aún no han revelado oficialmente las identidades de los fallecidos, pero se sabe que uno de ellos era el dueño del negocio, conocido en la zona por haber tenido disputas previas con otros empresarios locales. Esta línea de investigación cobra relevancia ante la hipótesis de que el ataque estaría vinculado a un conflicto territorial o comercial dentro del circuito nocturno de San Juan de Lurigancho.
Por otro lado, no se descarta que el caso esté relacionado con una nueva ola de extorsiones, que tiene en jaque a múltiples negocios de entretenimiento nocturno en la capital.
Sicariato en aumento: ¿Hay alguna salida?
El caso se suma a una larga lista de asesinatos por encargo que ocurren casi a diario en el país. El sicariato, práctica delictiva vinculada directamente con el crimen organizado, ha encontrado terreno fértil en zonas densamente pobladas y con escasa presencia policial.
Según cifras del Ministerio del Interior, los homicidios por encargo han aumentado más del 40% en los últimos tres años, siendo San Juan de Lurigancho uno de los distritos más golpeados. La situación se ha vuelto tan crítica que muchos empresarios locales, especialmente en los rubros de entretenimiento, gastronomía y transporte, operan bajo amenazas constantes.
¿Qué dicen las autoridades?
Hasta el cierre de esta nota, la Policía Nacional del Perú ha iniciado una investigación preliminar para dar con el paradero de los responsables. Se están analizando las imágenes de las cámaras de seguridad para identificar a los sujetos involucrados, y se ha solicitado el apoyo de unidades especializadas en crimen organizado.
Sin embargo, vecinos del Boulevard de Zárate se mostraron escépticos sobre la posibilidad de justicia. “Cada vez que matan a alguien, vienen, revisan cámaras, preguntan y no pasa nada. Al final los asesinos siguen libres y nosotros seguimos viviendo con miedo”, dijo una residente que prefirió no ser identificada.
¿Hasta cuándo seguirá la violencia?
La creciente ola de violencia ha generado un clima de inseguridad generalizado. Los ciudadanos se sienten indefensos frente a un Estado que parece desbordado ante el avance del crimen organizado. Mientras tanto, negocios cierran por temor a represalias, y muchos optan por el silencio para no convertirse en la próxima víctima.
Expertos en seguridad ciudadana señalan que el sicariato es solo una expresión de un problema más profundo: la falta de políticas integrales de prevención, inteligencia policial efectiva y control del crimen organizado. “No se trata solo de poner más policías en las calles. Se necesita una estrategia nacional de seguridad que ataque las raíces del problema: corrupción, impunidad y desprotección social”, comentó un analista consultado por Caretas.
Un grito silencioso desde SJL
El triple asesinato en esta discoteca no es un hecho aislado. Es parte de un patrón de violencia que se repite en varios puntos del país. San Juan de Lurigancho —el distrito más poblado del Perú— se ha convertido en una zona roja donde la vida vale cada vez menos y el miedo, más.
Mientras tanto, las calles del Boulevard de Zárate, alguna vez símbolo de vida nocturna y diversión, hoy se tiñen de sangre y desesperanza. ¿Cuántos muertos más se necesitarán para que la seguridad deje de ser una promesa incumplida?