Durante décadas, Alemania fue sinónimo de potencia exportadora, excelencia tecnológica y la marca “Made in Germany” como garantía de calidad. Hoy, esa imagen se erosiona. Más que exportar productos, su industria exporta empleos, con plantas que se abren en el extranjero y líneas de producción que se trasladan fuera del país.
Los altos costos laborales, las tarifas eléctricas desbordadas, la sobrecarga burocrática y un entorno regulatorio cada vez más hostil están minando la competitividad industrial. A eso se suman ahora los nuevos aranceles de importación de Estados Unidos, que complican aún más el panorama para el corazón productivo alemán: la industria automotriz.
Mercedes-Benz: fuerte retroceso en beneficios
La Mercedes-Benz Group, que ya venía con señales de debilidad, presentó resultados sombríos en su informe del segundo trimestre de 2025:
- Ingresos: cayeron un 10 %, de 36.743 millones a 33.153 millones de euros.
- EBIT (beneficio operativo): se desplomó un 68 %, de 4.037 millones a 1.273 millones de euros.
- Resultado neto: bajó un 69 %, de 3.062 millones a 957 millones de euros.
- Ganancia por acción: pasó de 2,95 € a 0,95 €.
La única nota positiva: el flujo de caja libre del negocio industrial subió un 14 %, hasta 1.865 millones de euros.
A pesar de este panorama, sorprende que el CEO Ola Källenius continúe al mando de la firma de Stuttgart.
Porsche también sufre
La situación en Porsche AG tampoco es alentadora:
- Ingresos del primer semestre: cayeron de 19.457 millones a 18.157 millones de euros.
- Ganancia neta: se hundió un 67 %, de 2.153 millones a 718 millones de euros.
- Vehículos entregados: bajaron de 155.945 unidades a 146.391.
Aunque Porsche sigue siendo una marca aspiracional y rentable, la caída de entregas y márgenes refleja un entorno cada vez más desafiante, incluso para los fabricantes de autos de lujo.
Cuando el Estado también pierde
Más allá de los impactos empresariales, este desplome golpea directamente la recaudación fiscal. El modelo alemán de alta recaudación vía impuestos empresariales enfrenta un problema estructural: si gigantes como Daimler (Mercedes-Benz) y Porsche dejan de generar las mismas ganancias, ¿de dónde saldrán los recursos públicos?
El debilitamiento de las automotrices pone en evidencia las consecuencias de una política industrial y energética inadecuada, tanto a nivel federal como regional. En un entorno global donde los países compiten por atraer inversión y producción, Alemania corre el riesgo de quedarse atrás.
Dirk Friczewsky, ActivTrades.
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