Durante el juicio oral contra Pedro Castillo, Jorge Angulo, exgeneral de la Policía Nacional del Perú, aseguró que el expresidente ordenó cerrar el Congreso el 7 de diciembre de 2022, cuando intentó ejecutar un golpe de Estado. Angulo detalló que, en ese momento, el entonces comandante general de la Policía, Raúl Alfaro, quien estaba de licencia médica por COVID-19, se comunicó directamente con Castillo para cuestionar la decisión de disolver el Congreso.
Según Angulo, la respuesta de Alfaro fue clara: la Policía y las Fuerzas Armadas debían respetar la Constitución, lo que generó un rechazo inmediato a la orden de Castillo. Esta postura institucional fue fundamental para evitar que el golpe tuviera éxito, ya que las fuerzas de seguridad se negaron a respaldar las acciones ilegales del expresidente.
El exgeneral también reveló que, tras la llamada entre Castillo y Alfaro, se dieron instrucciones dentro de la PNP para evitar que el expresidente pudiera obtener asilo en la embajada de México. Además, se ordenó la detención de Castillo antes de que pudiera huir del país, lo que fue clave para impedir que escapara a su intento de derrocar el orden constitucional.
Por último, Angulo destacó que horas antes del intento de golpe, desobedeció una orden de Willy Huerta, ministro del Interior de ese entonces, para retirar las barreras de seguridad en la Plaza de Armas. Angulo consideró que la orden no debía ejecutarse sin una comunicación directa con el comandante general, lo que reflejó su compromiso con el cumplimiento de los planes de seguridad establecidos.