“La Cátedra sigue en Lima, como en España, NY, Guadalajara y quizá se amplíe a Argentina, Chile. Acaba de estar Leila Guerriero y vendrá Martín Caparrós.”
“La Cátedra sigue en Lima, como en España, NY, Guadalajara y quizá se amplíe a Argentina, Chile. Acaba de estar Leila Guerriero y vendrá Martín Caparrós.”
Edición 2596: Jueves, 27 de Junio de 2019

Armas en Ristre

J.J. Armas Marcelo, director de la Cátedra MVLl, defiende la Bienal.

“La Cátedra sigue en Lima, como en España, NY, Guadalajara y quizá se amplíe a Argentina, Chile. Acaba de estar Leila Guerriero y vendrá Martín Caparrós.”
“La Cátedra sigue en Lima, como en España, NY, Guadalajara y quizá se amplíe a Argentina, Chile. Acaba de estar Leila Guerriero y vendrá Martín Caparrós.”

Antes de llegar a la FIL 2019, J.J. Armas Marcelo le hace honor a su nombre y desenvaina en defensa de la Cátedra y la Bienal MVLl.

–En una entrevista pasada dijo que el 2019 o el 2020 habría un Congreso Nacional de Literatura Peruana Contemporánea. ¿Prosperó?
–Va lento todo, pero es preferible cimentarlo bien. Hay problemas, como siempre económicos y organizativos. Tengo la esperanza de que en octubre del 2020 se podrá llevar a cabo en las universidades peruanas que tienen la Cátedra. Alonso Cueto, Agustín del Prado, Marco Martos: los tres trabajan lenta y minuciosamente en poner a punto el motor de este proyecto. Y ellos son una garantía.

–Pasada la protesta contra la III Bienal MVLl, ¿cuál es su balance de los hechos?  
–Bueno, la carta de protesta comienza con una mentira: no había tres escritores sino siete, entre editoras y escritoras. Ellas siete, de una u otra manera, mostraron su asombro y su rechazo al documento, redactado de mala fe. Creo que todo partió de una reunión del Politburó inquisitorial en Costa Rica. Yo estaba allí, pero en cosas más serias como para estar escudriñando quién o quiénes eran las que manejaban el documento, un puro sinsentido. Claro que tengo los correos de quienes fueron invitadas. Algunas dijeron que sí al principio y casi al final dijeron que no podían ir. Da igual, no podemos buscar “suplentes” “ni suplentísimas” para quedar bonitos con el discurso político dominante en estos momentos. A la Cátedra se va por méritos literarios, mientras yo esté dirigiéndola. Comprenderá que no voy a publicar ni dar a publicar los nombres y los e-mails de quienes dijeron que no podían venir y que fueron invitadas. Cuestión de simple elegancia. Otra cosa es que fuera desmentido públicamente por algunas de las invitadas ausentes y tuviera yo que desmentirlas a ellas. Hay que ser, mientras tanto, elegantes siempre, ¿verdad? Seguro que lo entiende...

–¿Podría describir cómo se eligieron las 426 novelas?
–Hay unos quince lectores, profesores, profesoras, escritores, escritores, que tienen como función la primera criba de las novelas que van llegando. Claro que ese trabajo se paga económicamente, y no poco. Los lectores no saben que son lectores, algunos ni se conocen entre ellos; el día que en la Cátedra nos enteremos de que se sabe el nombre de algún lector fuera de la Cátedra, en ese mismo momento dejan de ser lectores de la Bienal. Creo que están claros los motivos y las razones... No, no hay editores, sólo escritores, profesores y lectores de reconocida profesionalidad. De las 426 que se presentaron, 115 fueron de escritoras. Mire el porcentaje de los 10 primeros finalistas y verá la injusticia y la mala fe del documento de protesta. Cuatro eran mujeres, cuyas novelas cayeron en la penúltima lectura, que es el dictado primero del jurado. Y luego a la final, pero ahí tampoco se tiene en cuenta el sexo, ni el género, se va sólo a la calidad literaria, como es natural. Quienes definieron la lista de los 10 finalistas en la que había títulos de escritoras fueron los lectores de la Bienal. Si después de la lectura del jurado quedó sólo la de Belli es cosa del jurado soberano. Faltaría más. También cayeron novelas de escritores y nadie se ha quedado por eso. Es ridículo lo que hicieron y ridículo que lo hayan hecho con las novelas de las escritores, sin que ninguna ni ninguno de los firmantes hayan leído esas novelas.

–¿Qué le pareció el artículo de Mario Vargas Llosa?  
–Coincido en los grandes asuntos con ese artículo, que, por otra parte, me parece impecable, educado, sincero, claro. En fin, muy meditado y contenido.

–Se dice que el Nobel se ha sentido traicionado por algunas firmantes.
–Lo he visto decepcionado con algunas y algunos firmantes. Mire, al hotel donde nos hospedábamos vino un escritor de los firmantes a darme explicaciones, realmente absurdas. Lo mandé a que se las diera a Vargas Llosa y a Raúl Padilla. Te cubres las espaldas con la mala fe y luego vienes a pedir disculpas al director de la Cátedra. Hombre, o Gerardo o Diego, como decía el malvado de Borges ante el poeta Gerardo Diego. En fin, no creo que se haya decepcionado de Gabriela Wiener. Todo el que la conoce sabe cómo es ella y su pensamiento etéreo, bufido feminista a favor del griterío reinante. Lo asombroso es que un tipo como Jeremías Gamboa, que debe bastante a Vargas Llosa (como todo el mundo sabe) haya escrito un artículo tan endeble, cobarde (y absurdo) apoyando el documento de protesta, así como su mujer, De Althaus, ahí sí hay una gran decepción, pero que cada palo aguante su vela y viceversa. Las cosas que suceden tienen siempre sus consecuencias. ¿Rosa Montero? También es muy amiga mía, en fin, una decepción. Ridículo. (MR)