Goldemberg (1945) vive en NY. Su novela fue celebrada por Margo Glantz (“es un clásico”), MVLl, Bryce, Julio Ortega, José Emilio Pacheco y Tomás Eloy Martínez.
Goldemberg (1945) vive en NY. Su novela fue celebrada por Margo Glantz (“es un clásico”), MVLl, Bryce, Julio Ortega, José Emilio Pacheco y Tomás Eloy Martínez.
Edición 2573: Jueves, 17 de Enero de 2019

Clásico de Aniversario

Por: Gabriel Ruiz Ortega | Isaac Goldemberg conversa con Caretas sobre la edición del cuadragésimo aniversario de La vida a plazos de don Jacobo Lerner.

Goldemberg (1945) vive en NY. Su novela fue celebrada por Margo Glantz (“es un clásico”), MVLl, Bryce, Julio Ortega, José Emilio Pacheco y Tomás Eloy Martínez.
Goldemberg (1945) vive en NY. Su novela fue celebrada por Margo Glantz (“es un clásico”), MVLl, Bryce, Julio Ortega, José Emilio Pacheco y Tomás Eloy Martínez.

El tiempo es tirano con miles de libros. Solo unos cuantos sobreviven con buena salud. Ese es el caso de la novela de Isaac Goldemberg La vida a plazos de don Jacobo Lerner, publicada en 1978 y que ahora la editorial española Las Afueras relanza en pulcra publicación.

Cuando apareció suscitó un acontecimiento. Lo sabe el autor: “Por uno de esos golpes de suerte que siempre me han acompañado, primero se publicó en Nueva York en traducción al inglés. Tal fue mi inseguridad y mi temor a la crítica, que al día siguiente de la presentación, me regresé al Perú después de casi quince años de ausencia. Estuve tres meses sin ningún contacto con mi editor y cuando volví a Nueva York me encontré con la gran sorpresa de que la novela había sido muy bien recibida por la crítica y que se habían publicado reseñas muy elogiosas en muchos periódicos y revistas como The New York Times, Newsweek, The New Yorker y más. Salieron también ediciones en Canadá e Inglaterra con una acogida bastante entusiasta”.

Biografía fragmentaria.
Biografía fragmentaria.
¿A qué cree que se debió el éxito?, preguntamos. Goldemberg la tiene clara. “Supuse que este obedecía a que mi historia había tocado alguna fibra importante en los lectores, pero, como tiendo a ser una persona realista cuando se trata de estas cosas, supuse también que una gran parte de ese logro se debió al mundo exótico (“¡Hay judíos en el Perú!”) que presentaba la novela. Luego, salen dos ediciones del original en castellano (una en Lima y otra en Estados Unidos); son muy bien recibidas por la crítica y yo nuevamente me sorprendo de que la novela siga llamando la atención”.

A nuestro autor le tomó dos años escribir la versión definitiva. Tenía 25 años y se había dado cuenta de la necesidad de forjar un híbrido temático entre la realidad peruana, partiendo de su natal Chepén, y su experiencia de la realidad judía. El resultado: la biografía fragmentada como medio para reflejar los múltiples lados de la condición humana. “Es curioso que menciones esto de los “múltiples lados de la condición humana”, ya que expresa algo muy parecido a la frase con que remata la reseña que salió en inglés en el New York Times: “La vida a plazos… es una enternecedora exploración de la condición humana”. Me hizo pensar que había logrado algo que se había fraguado seguramente a nivel subconsciente: trascender la anécdota de una vida en particular, de un lugar en especial y de mi problemática personal como peruano y como judío, e intentar convertirla en reflejo de una experiencia universal y colectiva”.

La crítica y los lectores sitúan esta novela como un clásico. Goldemberg se la cree pero no se marea con el reconocimiento. “Que mi novela haya sido considerada un clásico por algunos escritores y escritoras a quienes admiro, me llena de contento. Pero más feliz me siento sabiendo que La vida a plazos..., al haber sido considerada un clásico y uno de los 100 libros judíos más importantes de los últimos 150 años, ha contribuido de alguna forma a que se conozca más el Perú y que, al haber sido considerada –según la encuesta realizada por la revista Debate en 1995– como una de las mejores novelas peruanas de todos los tiempos, se conozca mejor en el Perú y en otros países latinoamericanos lo que es el judaísmo. Pero siempre pensando en cómo Borges definió un clásico: un libro muy celebrado que muy pocas personas leen”. ¿Ya la leíste?