Edición 2544: Jueves, 21 de Junio de 2018

Iván Duque Presidente

Los 41 años de edad que tiene el flamante presidente electo de Colombia parecen enviar una señal muy poderosa sobre la necesidad de renovar la clase política, hastiados como están los electores globales de ver en acción a los mismos gastados e ineficientes personajes.

Esto nos recuerda la ola juvenil que parece estar tomando el mundo político por asalto con personas como el canciller austriaco Sebastian Kurz (31), el presidente Macron de Francia (40), el presidente Alvarado de Costa Rica (38), el presidente electo del Paraguay Abdo Benitez (46), el primer ministro canadiense Justin Trudeau (46), el primer ministro griego Alexis Tsipras (43), el premier español Pedro Sánchez (46) y así la lista es interminable.

En el Perú, como suele ocurrir, estamos llegando tarde a estos cambios generacionales que no solo se dan con los jefes de Estado o de gobierno sino que ocurren en todos los estamentos del poder político. Y Colombia es un magnífico ejemplo.

Tuve la suerte de conocer a Duque hace varios años, en Washington DC, donde se desempeñaba como Jefe de la División de Cultura, Creatividad y Solidaridad del BID. Y nada hacía presagiar que ese joven servicial, atento y competente tenía tan inoculado el germen de la política que terminó en el Senado y ahora nada menos que en la presidencia de ese bello país que es la hermana República de Colombia.

Y resulta admirable, también, que su compañera de fórmula y ahora vicepresidente electa sea esa brillante mujer, amiga del Perú, que es la exministra de Comercio y de Defensa Marta Lucía Ramírez de Rincón.

A pesar de las enormes dificultades que ha tenido el presidente Juan Manuel Santos en sus dos períodos, hay que destacar que Colombia ha dado pasos certeros en su ruta al progreso y que el proceso de paz con las Farc es una realidad en un camino plagado de dificultades, como lo fue en su momento la paz con el M-19, hace 27 años, y con las Autodefensas (AUC), hace 14, y eso ha significado un costo severo en su popularidad.

Pero es preciso entender que las Farc eran un ejército organizado con columnas militares, técnicamente imposible de vencer desde hace más de 50 años. Y el país no se podía seguir desangrando.

El reciente ingreso de Colombia a la OECD certifica su admirable progreso. Y el haber dado el sorprendente paso de adquirir la condición de “socio global” de la OTAN, que no implica ningún compromiso de participar en operaciones o maniobras conjuntas, permitirá a Colombia transparentar bien sus compras militares, perfeccionar sus tareas de desminado y promover una mejor cultura de respeto a los derechos humanos en sus Fuerzas Armadas.

El 7 de agosto Iván Duque asume la presidencia de Colombia. El reto es inmenso. Pero con mucho tesón y un poco de suerte es posible que al concluir el joven presidente su mandato de cuatro años el hermano país ya esté tocando las puertas del primer mundo.                                                   n

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