Edición 2509: Jueves, 12 de Octubre de 2017

Otra Vez el Senado

Una vez más el tema del Senado se ha puesto en el tapete, desgraciadamente bajo el mismo prisma político que impide entenderlo a cabalidad y que confunde a la población con simplismos de impactante pobreza intelectual.

Y el peor error que podría cometerse es ubicar un tema de tan sensible importancia para el país en el contexto de los enfrentamientos políticos y sus apasionadas vindictas, cuando la restauración de la cámara alta debería concitar un amplio consenso legislativo porque tiene que ver con la solidez del sistema democrático y la imprescindible necesidad de recuperar el respeto ciudadano a la institución parlamentaria.

Es obvio que la discusión del asunto tiene que darse en un marco político, por lo cual es preciso que los congresistas logren superar sus distancias y permitan que el país retorne a la normalidad. De lo contrario, seguiremos anclados en una herencia del 5 de abril de 1992 dificultándose, así, la normalización del clima político crispado que caracteriza al Perú y solo favorece las opciones antisistema mientras que se aleja a los mejores ciudadanos del deseo de participar en la vida pública del país.

Por cierto que un congreso es para discutir, no cabe duda de eso. Pero lo normal es que las discusiones se efectúen en los hemiciclos y a través de la hermenéutica parlamentaria inventada por los griegos. Nadie en el mundo, salvo Corea del Norte o Venezuela, cuestiona esa lógica.

Pero, al no existir un senado, hecho que podría entenderse en países muy pequeños, lo que hemos logrado es que la discusión parlamentaria se traslade a las declaraciones periodísticas (tema en el cual la prensa comparte responsabilidades), con los riesgos que cabe imaginar.

Y es que los senados garantizan reflexión, nivel y altura, mientras que los diputados actúan como cámara política donde la discusión y el enfrentamiento pueden y acaso deben ser más radicales.  

En todo caso, el tema tiene un componente jurídico insoslayable que convoca la reflexión de los juristas peruanos más competentes, ya que se trata de un tema básico de la doctrina constitucional. El Perú necesita hoy más que nunca la opinión de personalidades como Jorge Avendaño, Raúl Ferrero, Beatriz Merino, Alberto Borea, Fernando de la Flor, Delia Revoredo de Mur, Ántero Flórez Aráoz, Samuel Abad y Walter Albán, por citar solo algunos.

El Colegio de Abogados de Lima, por su parte, podría adoptar una posición corporativa. Y la lógica de todo esto es que mentes lúcidas, altamente especializadas en temas constitucionales, sin intereses políticos personales, nos orienten a los ciudadanos sobre el mejor camino a seguir,

Hay, por lo pronto, algo que preocupa y es muy indicativo de la situación que vive el Perú en cuanto a su institución parlamentaria, y es el hecho de que los dos únicos países del mundo con más de 15 millones de habitantes que carecen de un senado, por más difícil que sea de creer, son el Perú y Venezuela.  

Loading...