Edición 2477: Jueves, 2 de Marzo de 2017

PPK en Washington

Más allá de nuestras legítimas simpatías políticas, los peruanos tenemos que transitar por el camino de estar siempre unidos y rechazar los vientos de división y enfrentamiento que caracterizan a la política peruana desde el retorno de la democracia, a inicios del presente siglo.

Hay algunos ejemplos notables y Colombia es un caso que merece atención. En una oportunidad, un expresidente de ese hermano país me dijo que la clave de su larga estabilidad democrática era no hacer locuras ni con la economía ni con la política exterior, temas en los que, históricamente, los colombianos se han manejado con un criterio de unidad. Y el consenso es ley: mientras toda América Latina pagó caro en las últimas décadas la impericia y la irresponsabilidad en el manejo económico, Colombia fue un cómodo espectador.

Y como dijo alguna vez Abraham Lincoln, es mejor permanecer callado y que solo sospechen que uno es un tonto, antes que hablar y confirmar la sospecha.

En política exterior, las sociedades medianamente avanzadas actúan como un todo integrado, con profunda conciencia de su interés nacional, y en esta área tan sensible, al igual que con la economía, es bueno que las instituciones, incluidos los partidos políticos, acrediten solo a personas calificadas para abordar estos temas. Esto incluye, ciertamente, al periodismo.

Los peruanos podemos y acaso debemos discutir y hasta enfrentarnos con pasión en nuestros asuntos nacionales pero, en materia internacional, el presidente y el canciller nos representan a todos, sin excepción, y es nuestra obligación fortalecerlos en su gestión, sobre todo cuando actúan fuera del país y cuando está de por medio, también, el prestigio de Torre Tagle. De lo contrario, las consecuencias las pagamos todos.

Se ha dicho que el presidente Kuczynski es el primer mandatario latinoamericano en ser recibido por el Presidente de los Estados Unidos, pero esa información es incompleta porque lo cierto es que el Presidente del Perú es el primero que ha recibido Donald Trump a nivel mundial. No cabe duda de que antes había recibido personalidades de muy alto nivel que fueron los primeros ministros del Reino Unido, Japón, Israel y Canadá. Pero ninguno de ellos es Jefe de Estado.

Tratándose de una simple visita de trabajo, se trata de una deferencia muy especial con el Perú y eso se refleja en el comunicado emitido por el Departamento de Estado que alude a la necesidad de enfrentar los crímenes transnacionales organizados y perfeccionar nuestra acción en materia de seguridad y defensa. Por todo ello, es necesario que entendamos que, si bien Kuczynski es el presidente, el gesto no es hacia él intuitu personae sino a lo que él representa. (Harold Forsyth)