Edición 2468: Miércoles, 21 de Diciembre de 2016

La Ruta del Pisco

Viña Ocucaje se renueva ofreciendo una apasionante experiencia de turismo de aventura en las playas y desiertos de Ica.

“Fósil” es el nuevo pisco premium, indispensable para jóvenes aventureros.
“Fósil” es el nuevo pisco premium, indispensable para jóvenes aventureros.
Uva, mar y arena. No se necesita más: son  los elementos que definen la nueva propuesta turística que ofrece Ocucaje a los interesados en visitar sus viñedos en Ica. El acento está en el público joven,  siempre ansioso por vivir experiencias cargadas de emoción y adrenalina. En una clara apuesta por la innovación, la marca pone a disposición de los amantes del pisco y el vino un mundo por descubrir.

La travesía arranca en Lima a las seis de la mañana. Cuatro horas después, el visitante llega a la viña de Ocucaje en el kilómetro 334 de la Panamericana Sur. Como corresponde, es indispensable una degustación de vinos y piscos. Uno de ellos, “Fósil”, es la más reciente novedad de la bodega y está dirigido al segmento juvenil. Fermentado al natural con racimos uniformemente maduros, es un tributo al paraíso paleontológico que se encuentra en los desiertos de Ica. “Viene a refrescar la marca, a inyectar adrenalina y a repotenciarla”, explica la gerente de marketing, Cecilia Escribens.

Terminada la visita al viñedo, y habiendo conocido el proceso de elaboración del vino y del pisco al detalle, los visitantes recorrerán 34 kilómetros del desierto montados en tubulares. En el trayecto “off road” pasarán por el Cañón de los Perdidos, impresionante formación geológica que hoy se ha convertido en uno de los principales atractivos de la región, y podrán apreciar diferentes restos fósiles, entre ellos los de una ballena con más de 150 millones años de antigüedad.


Después de una hora de viaje a través de las dunas, el visitante llega a una playa virgen para disfrutar de un almuerzo con maridaje frente al mar. Ceviche con pescado recién salido del mar, carne, pollo marinado, ensaladas y demás acompañamientos son los platillos que esperan al comensal.  A las seis y media de la tarde, cuando el viaje llega a su fin, los visitantes se reúnen para contemplar la puesta de sol. El tubular emprende el retorno y vuelve a enfrentarse a las dunas mientras el cielo de Ica se tiñe de naranja.  Solo queda descansar después de 12 horas de pura aventura. 

Termina con almuerzo frente al mar.
Termina con almuerzo frente al mar.