La ciudad de Huaraz, a pocos kilómetros de Yungay, fue igualmente afectada.
La ciudad de Huaraz, a pocos kilómetros de Yungay, fue igualmente afectada.
Edición 2592: Viernes, 31 de Mayo de 2019

La Tragedia en Yungay

Hace 49 años un terremoto provocó un gigantesco aluvión que sepultó a una ciudad entera en la provincia de Áncash.

La ciudad de Huaraz, a pocos kilómetros de Yungay, fue igualmente afectada.
La ciudad de Huaraz, a pocos kilómetros de Yungay, fue igualmente afectada.

La historia de la ciudad de Yungay, en Ancash, cambió para siempre el domingo, 31 de mayo de 1970. Un terremoto de 7.9 grados, sacudió fuertemente toda la región a las 3:20 p.m. El epicentro fue frente al mar de Chimbote y a 80 kilómetros de profundidad.

La tragedia se produjo después que un pedazo del nevado del Huascarán se desprendiera y cayera sobre una laguna que provocó un potente aluvión que sepultó prácticamente la ciudad entera y significó el fin de una generación de provincianos.

Tras el sismo miles de niños quedaron en la orfandad.
Tras el sismo miles de niños quedaron en la orfandad.
El número de personas muertas fue de alrededor de 75 mil, muchas de ellas murieron sepultadas. Se informó también de 100 mil heridos y decenas de miles damnificados en toda la región Áncash. Milagrosamente alrededor de 400 niños se salvaron porque cuando ocurrió el terremoto se encontraban en la función de un circo que se había instalado en lo alto de una colina.

El 90% de las casas de Yungay estaban bajo lodo o gravemente afectadas y nunca más volvió a reconstruirse. Durante años, cuando se llegaba a este lugar habitado por fantasmas lo único que se veía, en lo que habría sido la Plaza de Armas, en la punta de las palmeras. En otro punto se podía ver los restos de carrocería de un autobús que había sido arrasado, lo más probable con pasajeros y todo, por la marea de lodo que bajaba por la montaña.

Con la onda expansiva, distritos cercanos, como Ranrahirca, Caraz y Carhuaz, en el Callejón de Huaylas, también quedaron destruidos. La ciudad de Chimbote en la costa ancashina también quedó destruida. Cientos de viviendas quedaron inhabilitables y las instalaciones de hospitales y la misma morgue colapsaron.

En medio de los escombros se regogía a centenares de cadaveres sepultados.
En medio de los escombros se regogía a centenares de cadaveres sepultados.
El gobierno peruano, con el General Juan Velasco Alvarado como presidente movilizó a las Fuerzas Armadas hacia la zona del desastre y a través de la Cancillería peruana se pidió la ayuda a otros países. Países vecinos, como Colombia y Chile enviaron ayuda, así como Gran Bretaña, Alemania y Finlandia, además de Estados Unidos. El mismo presidente de Cuba, Fidel Castro vino al Perú y brindó su cuota de solidaridad donando sangre ante la Brigada Médica Cubana.

Por otro lado, el Ministerio de Economía realizó una estimación de los daños presentados y concluyó que se requería de al menos US$ 230 millones de dólares para trabajos de rehabilitación y reconstrucción. De dicha cantidad, el Ejecutivo se comprometió a destinar una cantidad de dinero y la diferencia se iba a financiar a través de créditos a largo plazo con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).