Prófugo Gustavo Salazar, vuelve a saltar.
Prófugo Gustavo Salazar, vuelve a saltar.
Edición 2582: Jueves, 21 de Marzo de 2019

Río de Verdes

El método de OAS, en proceso de colaboración eficaz, para lavar sus coimas.

Prófugo Gustavo Salazar, vuelve a saltar.
Prófugo Gustavo Salazar, vuelve a saltar.

Mediante comunicado, la constructora brasileña OAS confirmó que inició un proceso de colaboración eficaz con la justicia peruana. En el texto también “muestra su preocupación por la seguridad jurídica de los acuerdos a los que pueda llegar con la Fiscalía y la Procuraduría”.

No elabora sobre la materia, pero es lógico pensar que la preocupación viene del bombardeo político al que se ha sometido el acuerdo con Odebrecht.

OAS añade que “el objetivo de la nueva gestión es concluir los acuerdos de lenidad y seguir con los negocios, invirtiendo en el área de Compliance y actuando de forma ética, transparente e íntegra”.
CARETAS 2580 adelantó la información el 7 de marzo.

Detrás están obras clave. Entre 2012 y 2014 OAS se encargó de la construcción del Centro de Convenciones de Lima, el Hospital Antonio Lorena en Cusco, la construcción de la carretera Quilca-Matarani en Arequipa y el proyecto Vía Parque Rímac en Lima, luego llamado Río Verde.

La delación morderá al gobierno de Ollanta Humala y las administraciones ediles de Luis Castañeda y Susana Villarán.

Según reportó IDL Reporteros a inicios de este mes, en 2017 el exejecutivo de OAS, Alexandre Portela, mencionó al prófugo peruano Gustavo Salazar en su delación premiada en Brasil, en el año 2017.

Pinheiro.
Pinheiro.

El bróker de seguros Salazar es acusado por fungir de intermediario para que Odebrecht le pagara una coima de US$ 1.25 millones al exgobernador del Cusco, Jorge Acurio. En este caso, Salazar participó en el extendido esquema de pagos ficticios con los que se lavaron millones de dólares en coimas. Los sobreprecios en las obras, confesó Portela, fueron una constante. Pero hay más información que ya ha sido puesta a disposición de la Fiscalía.

En el año 2012, dos años antes que estallara el escándalo Lava Jato en Brasil, se encontró que durante ese ejercicio fiscal se intentaron justificar S/ 9.992.442, casi S/ 10 millones, en pagos de servicios por parte de OAS a las empresas Constructora Andreu Limitada y Bynkelor. Entonces se encontró que estas empresas eran no domiciliadas. La empresa no pudo documentar las operaciones, con las que pretendía deducir impuesto a la renta. Entonces, la Fiscalía inició investigación por 90 días hábiles (ver lista de denunciados).

Al año siguiente ocurrió algo similar, pero con un monto menor: S/ 2.654.616. Pero ocurrió un hecho especialmente interesante.

Denunciados del 2012, cuando nada de sabía del caso Lava Jato.
Denunciados del 2012, cuando nada de sabía del caso Lava Jato.

De los registros contables del 10 de octubre del 2012 se desprende que los directivos de OAS participaron de la reunión del llamado Club de la Construcción en el Swisshotel, pues incluyeron los conceptos de “gastos de representación”, “alojamiento y gastos adicionales” y “reunión de trabajo”. La Fiscalía maneja la hipótesis de que en reuniones como estas los “socios” del club se repartían las obras licitadas por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. En este caso, OAS se “adjudicó” la construcción de la carretera Quilca-Matarani-Ilo-Tacna.

El reparto, claro, no era gratis. La empresa pagaba sobornos a funcionarios públicos y luego los montos debían ser “egresados” normalmente. De este modo, OAS volvió a utilizar facturas emitidas por empresas extranjeras –en este caso Cilgory, de nacionalidad uruguaya– para el enjuague.

Antes, en el año 2017, también hubo tratativas de un acuerdo de colaboración eficaz con OAS que, como ocurrió con Odebrecht, no llegó entonces a buen puerto. En mayo de ese año, por ejemplo, el fiscal Germán Juárez se reunió con el expresidente de OAS, Leo Pinheiro, en Curitiba.