El asombro y la textura de Juan Domingo Perón y su esposa Isabelita captados por un foco inquieto en el Hotel Crillón. Enero 1973. Derecha, Velasco recibe a Fidel Castro en el Jorge Chávez.
El asombro y la textura de Juan Domingo Perón y su esposa Isabelita captados por un foco inquieto en el Hotel Crillón. Enero 1973. Derecha, Velasco recibe a Fidel Castro en el Jorge Chávez.
Edición 2582: Jueves, 21 de Marzo de 2019

La Esquela al Cuervo

Escribe: Tony Tafur | El fotógrafo Luis Calderón Cuervo se extingue y la atmósfera del periodismo gráfico hereda sus legendarias instantáneas.

El asombro y la textura de Juan Domingo Perón y su esposa Isabelita captados por un foco inquieto en el Hotel Crillón. Enero 1973. Derecha, Velasco recibe a Fidel Castro en el Jorge Chávez.
El asombro y la textura de Juan Domingo Perón y su esposa Isabelita captados por un foco inquieto en el Hotel Crillón. Enero 1973. Derecha, Velasco recibe a Fidel Castro en el Jorge Chávez.

El periodista gráfico siempre está a un clic de ser memoria. Tal es el caso del fotógrafo Luis Calderón Cuervo, de 77 años, quien inmortalizó enigmáticos instantes de personajes tanto del plano nacional como internacional y quien perdió la batalla contra una diabetes de antaño el último 12 de marzo a las 2 p.m. en el interior de la habitación 220-D del Hospital Honorio Delgado, en su natal Arequipa.

El arequipeño Luis Calderón, dio su gran salto al ruedo periodístico hace 40 años cuando, armado con su cámara, fotografió a una niña de seis años que había sido atropellada en Breña. La intención de la cruda instantánea era clara: evitar que el caso se estrellara contra la impunidad. Los diarios La Prensa y la Crónica, medios que usaron la foto en su edición del día siguiente, fueron el punto de partida del gráfico.   

Un retrato al retratista, Luis Calderón.
Un retrato al retratista, Luis Calderón.
Calderón también laboró para el diario arequipeño El Pueblo, en 1960, y en 1968 tuvo la oportunidad de conocer y retratar a la directora de CARETAS, Doris Gibson, quien le dio la venia por segunda vez para colaborar en la revista. Ya en nuestra casa hiló distintas anécdotas memorables.

“Hazte una de las tuyas, Calderón”, le dijo alguna vez César Hildebrandt en pleno cierre de edición. Típica frase introductora que terminaba con grandes hazañas como la de enero de 1973 cuando Calderón se escabulló en el ascensor de la ropa del Hotel Crillón hasta el piso 4 para luego subir por las escaleras hasta el piso 18, donde fotografió al entonces presidente argentino, Juan Domingo Perón, en su visita a Lima junto a su sexta pareja, Isabelita, futura presidenta. Ese mismo año también captó el instante en que Velasco Alvarado recibió a Fidel Castro en el aeropuerto. Nadie más tuvo esa foto.
Calderón, mientras estaba postrado a la espera de resultados positivos, confesó que quería coordinar una exposición de las más de 50 fotografías históricas que tiene de Arequipa, sin imaginar que la muerte sería tan sorpresiva como el disparador de su cámara, ese botón que nunca tarda, que nunca tardó.