Con Luiggi Consonni en Italia, en 1980.
Con Luiggi Consonni en Italia, en 1980.
Edición 2575: Jueves, 7 de Febrero de 2019

Travesía Espiritual

El padre del nuevo Arzobispo de Lima era policía.

Con Luiggi Consonni en Italia, en 1980.
Con Luiggi Consonni en Italia, en 1980.

La travesía espiritual del sacerdote diocesano Carlos Castillo Mattasoglio empieza y termina en la humilde iglesia de San Lázaro, en el Rímac. Su padre, capitán de la policía –de la primera promoción de la Guardia Civil de Leguía– fue nombrado comisario  en San Lázaro y se mudó al barrio, en 1952.  Años después  su propio hijo sería párroco del antiguo templo.  Las vueltas que da la vida. El nuevo arzobispo de Lima estudió en el Colegio San Agustín, sociología en la Universidad Mayor de San Marcos, y se doctoró en Sacra Theologia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Vivió ocho años en Italia.  En 1984, se ordenó como sacerdote en Lima. Tenía 34 años de edad. 

En Roma, donde estudió 8 años. Derecha, con sus padres, rumbo a Italia.
En Roma, donde estudió 8 años. Derecha, con sus padres, rumbo a Italia.

Es aficionado a la natación y el ciclismo y autor de varias obras, en español e italiano, sobre la religión católica.   La tradición eclesiástica limeña manda que el nuevo arzobispo de Lima sea consagrado en San Lázaro, el más antiguo templo católico de Lima,  donde pernoctó Baltazar Martínez Compañón, en 1768.  Castillo es el primer sacerdote diocesano –no pertenece a ninguna orden religiosa– que el Vaticano nombra como arzobispo de Lima. Juan Landázuri fue franciscano, Augusto Vargas fue jesuita, Cipriani es del Opus Dei. Ahora a Castillo le toca unir el camino de Betania a Jerusalén.

Con su madre, la señora Mattasoglio. Derecha, en el Colca, Arequipa, 1987.
Con su madre, la señora Mattasoglio. Derecha, en el Colca, Arequipa, 1987.