La Casa Coca ubicada a dos manzanas de la Plaza de Armas data de los años de 1600. Fue reconstruida en 1746 tras el devastador terremoto de Lima. Palazuelo la compró cuando era  utilizada como playa de estacionamiento.
La Casa Coca ubicada a dos manzanas de la Plaza de Armas data de los años de 1600. Fue reconstruida en 1746 tras el devastador terremoto de Lima. Palazuelo la compró cuando era utilizada como playa de estacionamiento.
Edición 2568: Jueves, 6 de Diciembre de 2018

La Mansión del Corregidor

Escribe: Marco Zileri | Fernando Palazuelo convertirá la Casa Coca en un magnífico centro cultural y la sede de la Fundación Arte Express en el Centro Histórico de Lima.

La Casa Coca ubicada a dos manzanas de la Plaza de Armas data de los años de 1600. Fue reconstruida en 1746 tras el devastador terremoto de Lima. Palazuelo la compró cuando era  utilizada como playa de estacionamiento.
La Casa Coca ubicada a dos manzanas de la Plaza de Armas data de los años de 1600. Fue reconstruida en 1746 tras el devastador terremoto de Lima. Palazuelo la compró cuando era utilizada como playa de estacionamiento.

La actual  fachada de la Casa Coca de cemento fue erigida en tiempos de Leguía y oculta el frente original de 300 años aún intacto.
La actual  fachada de la Casa Coca de cemento fue erigida en tiempos de Leguía y oculta el frente original de 300 años aún intacto.
Un inmueble en la cuarta cuadra del jirón Carabaya, de discreta fachada, gris y de cemento, esconde una joya de la arquitectura limeña por la cual nadie daba un penique hasta hace poco. Se trata de la mansión del marqués de Fernández de Coca, antiguo alcalde del Callao, construida a dos cuadras de la plaza de Armas, en los 1600  y reconstruida en 1746 después del gran terremoto de Lima.

Un primer zaguán, amplio e iluminado, da paso a otro, ambos enmarcados por un corredor y una sobria balaustrada de madera. Fernando Palazuelo, 63, presidente de la empresa inmobiliaria Arte Express, camina con cuidado entre el material de construcción y los tablones en el piso de los que emerge un sonido hueco a cada paso. “Lo que hacemos al comprar un inmueble es ‘escucharlo’ antes de proceder a su restauración”, explica el empresario español.

Las excavaciones arqueológicas descubrieron el piso original de los zaguanes  y un “conducto de agua directo” del siglo XVIII nunca antes encontrado en Lima.
Las excavaciones arqueológicas descubrieron el piso original de los zaguanes  y un “conducto de agua directo” del siglo XVIII nunca antes encontrado en Lima.
Palazuelo compró la llamada Casa Coca a la compañía de seguros italiana Generali, en el 2008. Los últimos inquilinos habían hecho del primer zaguán una playa de estacionamiento. Adquirió el predio a precio de tugurio y contrató a un equipo de arqueólogos.

La excavación descubrió el piso original del primer zaguán a un metro de profundidad. Se trata de una explanada de canto rodado que dibuja un patrón de flores en el patio que data de 1660. En el segundo zaguán, los arqueólogos descubrieron otro tesoro enterrado: una gran bóveda de ladrillos de adobe semejante a un horno de barro, conectada a múltiples canales de entrada y salida. Se trata del primer y único “conducto de agua directo” hallado a la fecha de lo que era el sistema de distribución de agua en el siglo XVIII en Lima, un verdadero lujo en aquella época. “La Casa Coca, junto con la Casa del Oidor en la plaza de Armas, son las más antiguas y los únicos predios virtualmente intactos del siglo XVIII en Lima”, describe Palazuelo.

La Casa Coca tiene dos amplios zaguanes. Su primer inquilino fue el marqués de Fernández de Coca.
La Casa Coca tiene dos amplios zaguanes. Su primer inquilino fue el marqués de Fernández de Coca.

Arte Express se especializa en la compra, restauración y puesta en valor de inmuebles en el Cercado de Lima. Su cartera en el centro histórico ya suma 24 edificios; 17 rehabilitados y habitados y siete en proceso de restauración. En la última década, Palazuelo adquirió también el edificio Sudamericana, en la plaza San Martín, hoy hub de empresas de call-center, y la torre del hotel Crillón, desde cuyo sky roof en el piso 21 –con una de las más concurridas barras de la década de 1970– se aprecia la isla San Lorenzo en días soleados, y a Lima iluminada por millones de luciérnagas, de noche,  mientras que el arqueo arqueológico en la Casa Coca fue liberando sus tesoros pacientemente.

Elegante balaustrada de madera.
Elegante balaustrada de madera.
“La arqueología tiene siempre aspecto de basura. Está asociada a polvo, a muerte, a derrumbe. Pero la información que te va ofreciendo es muy valiosa”, afirma el empresario. Las obras de restauración de la Casa Coca se inician en enero próximo, con todos los sellos de aprobación del Ministerio de Cultura. Será la sede de la futura Fundación Arte Express, un espacio donde se organizarán conciertos de cámara, festivales de cine y exposiciones, y que albergará un museo de arte precolombino con la colección que Palazuelo ha comprado en EE.UU. y espera repatriar al Perú. “No hay recuperación de un centro histórico sin un proyecto cultural intenso. Es el caso del barrio de Le Marais, uno de los que más me gustan de París, revitalizado desde la inauguración del Museo Picasso”, narra.

Pero últimamente una írrita campaña periodística pretende desacreditarlo como un cazador de negocios inescrupuloso. “Si fuera un cazador de negocios no me dedicaría a la arqueología y a reconstruir, que es todo menos negocio. Me dedicaría a construir departamentos en Barranco. No soy un hombre de negocios –insiste  Palazuelo–. Soy  un tercio arqueólogo, un tercio historiador y un tercio inmobiliario por necesidad de la recuperación del Centro Histórico. Para hacer lo que hago, tienes que pagar la arqueología y tienes que devolver el dinero prestado. Eso es Fernando Palazuelo: treinta, treinta, treinta”, enumeró.

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