Edición 2560: Jueves, 11 de Octubre de 2018

50 Años del Golpe: Volver a Velasco

Por: Carlos Cabanillas | A medio siglo del putsch, la crónica de CARETAS de los primeros días de la Junta Militar describe una confusa mezcla de derecha nacionalista y reformismo ‘nasserista’.

Juan Velasco: de enigmático golpista a experimento nacionalista.
Juan Velasco: de enigmático golpista a experimento nacionalista.
Entre tanto militar uniformado, atrajo la curiosidad “un gordo sonriente con aire de italiano y de hombre de la casa”, reza la crónica de CARETAS 382 sobre la ceremonia de juramentación de la flamante Junta Militar instalada en Palacio. Un jovial lunar civil sonriendo entre tantos militares.

Pero antes, durante el accidentado golpe de la madrugada del 3 de octubre, los civiles la habían pasado muy mal. Las víctimas habían sido sobre todo estudiantes de la Universidad Villarreal (es decir, apristas) y algunos miembros de las fuerzas auxiliares. El joven Apolinario Guerrero, estudiante de tan solo 14 años, había muerto de un disparo en el ojo. ¿Un golpe incruento? ironizó la revista en su titular. El fugaz gabinete Mujica había sido maltratado en Torre Tagle, de donde fueron forzados a salir rumbo a El Potao.

En Buenos Aires, Belaunde fue retirado del avión en el que intentaba volver.
En Buenos Aires, Belaunde fue retirado del avión en el que intentaba volver.

La marcha encabezada por Violeta Correa y otros dirigentes populistas también fue disuelta. El destino del entonces ex presidente Fernando Belaunde, rumbo a Argentina, ameritaría otro texto a modo de balance. “Todo lector de CARETAS sabe perfectamente que esta revista supo criticar, con toda severidad, al gobierno del Presidente Belaunde”, reza el editorial Lo que no se debe olvidar.  “Pero jamás justificará su derrocamiento haciendo ahora recuentos de sus indudables defectos y deficiencias –práctica a la que se han entregado con indudable fruición sectores que formaron parte misma del régimen. Quienes hablan de “una gran esperanza frustrada” olvidan que sus propias deficiencias contribuyeron en más de un caso a la mentada frustración –como, por ejemplo, las de Edgardo Seoane. Y quienes revolotean como gallinazos sobre el caído evitan mencionar la contundente base de clarificación, preparación y también acción que los últimos años de gobierno democrático han dado a los actos expeditivos que ahora toma la Junta. Por eso, CARETAS prefiere señalar algunas de las razones por las que el régimen interrumpido deja una marca indeleble en la historia”.

Leer: El Episodio de Santana 

Policías de las fuerza auxiliares y estudiantes apristas heridos. Apolinario Guerrero, de 14 años, murió de un balazo en el ojo.
Policías de las fuerza auxiliares y estudiantes apristas heridos. Apolinario Guerrero, de 14 años, murió de un balazo en el ojo.
De vuelta a la juramentación, sin embargo, se reconoce la identidad derechista del gordito tano. Era Miguel Ángel Testino, conspicuo financista y miembro del directorio de la Compañía de Seguros Atlas. Testino, además, era la cabeza visible de una argolla odriísta que rodeaba a la entonces naciente cúpula militar. El entramado de relaciones era más o menos así: Testino había agasajado muchas veces a Velasco en su casa de Ancón durante el verano pasado. Y Atlas había prosperado mucho durante el odriísmo. En el directorio de la compañía de seguros figuraba Gustavo Berckemeyer, hermano de Fernando, el embajador del odriísmo en los Estados Unidos que acababa de volver a ser nombrado en el cargo por el velasquismo para completar la refinanciación de la deuda externa.

Juramentación con odriístas y pradistas. La oligarquía aplaudió el golpe.
Juramentación con odriístas y pradistas. La oligarquía aplaudió el golpe.

De Atlas también era el abogado Raúl Ferrero, primer ministro del defenestrado presidente Belaunde y profesor del Centro de Altos Estudios Militares (CAEM). Ferrero “es considerado como una eminencia gris de la situación actual”, narra la citada crónica. Horas después del golpe del 3 de octubre, Antonio Carrillo Salinas, gerente de Atlas, había sido el primer representante de las ‘fuerzas vivas’ en acudir a Palacio, encabezando a un grupo de aseguradores. Y Atlas, había que recordarlo, también tenía tres directores con el Banco Comercial, “del cual ahora es presidente Alejandro Bertello Jr.”. El doctor Claudio Fernández Concha, presidente de la Cámara de Diputados en la época de Odría, también presenció la juramentación. Él había firmado, el pasado 27 de julio, “ahorita nomás”, el pliego matrimonial por la novia Vicky Briceño Galdós, hija del coronel Gonzalo Briceño, en su matrimonio con el joven médico Eduardo Barriga Calle. El otro firmante había sido el propio Velasco.

Y el derechismo nacionalista consintió la expropiación de la refinería de Talara (abajo). Luego, la peculiar Reforma Agraria revelaría el sentido ‘izquierdizante’.
Y el derechismo nacionalista consintió la expropiación de la refinería de Talara (abajo). Luego, la peculiar Reforma Agraria revelaría el sentido ‘izquierdizante’.

Y si de bodas se trataba, la hija del propio Velasco, Teresa Velasco González, se había casado con el ingeniero Ítalo Zolezzi Odría, en diciembre último. Los firmantes fueron los sospechosos comunes: Luis Berckemeyer, Mini Novoa de León Velarde (familia que se enriquecería durante el velasquismo) y, por supuesto, Miguel Ángel Testino. Como cereza de la torta, el general Odría había enviado a la flamante Junta Militar golpista un caluroso saludo de respaldo y felicitación.

Tanques de la División Blindada.
Tanques de la División Blindada.
Pero también existía una argolla pradista alrededor de Velasco (podría hacerse todo un libro sobre la relación de Velasco con los Prado). Otro empresario que lo había agasajado en el verano pasado había sido Benjamín Monteblanco, director de la fábrica de cosméticos Silueta, firma que creció mucho durante el segundo gobierno de Manuel Prado. “Monteblanco es pradista conocido”, dice el cronista, quien remata con elegancia. “Entendemos por pradismo a un conjunto de intereses económicos. El Movimiento Democrático Peruano (MDP) es otra cosa”. Al segundo día del nuevo régimen, Mariano Peña Prado fue a Palacio a dejar su tarjeta. Poco después lo secundó su hermano, Juan Manuel. “La tarjeta quizás hizo evocar al general Velasco Alvarado los días en que fue Edecán del Presidente Prado”, sugiere la revista. “Como se recordará los Peña Prado han sido, en más de una ocasión, vínculo entre el pradismo y el odriísmo”. El ya mencionado Raúl Ferrero, además, tenía una hija casada con un hijo de Gustavo Prado. Y además, “Nonoy Miró Quesada es casada con Mariano Prado (hijo)”. Otros derechistas que presenciaron la juramentación fueron Pedro García Miró, vinculado a El Comercio, y Nicanor González y Antonio Umbert, ambos de canal 4. “Ambos de indudables afinidades pradistas y odriístas”. Por cierto, Alejandro Miró Quesada, también de El Comercio, fue otro empresario que agasajó a Velasco en Ancón, siempre según la crónica de la época. “En este caso el lazo de unión parece haber sido el anti aprismo”, sugiere la nota eufemísticamente. El título fue una pregunta retórica: ¿Derechistas tras el golpe?

Mujica Gallo y su gabinete salieron de Torre Tagle cantando el himno.
Mujica Gallo y su gabinete salieron de Torre Tagle cantando el himno.

“La nacionalización petrolera más dramática de toda la América Latina” se llevó a cabo el 9 de octubre, fecha que pasó a ser el Día de la Dignidad Nacional. La expropiación dividió al gabinete entre los ultranacionalistas (Velasco, Maldonado, Valdivia), los moderados (Montagne “el arquitecto del golpe”, Benavides, Mercado) y los simplemente institucionalistas (Arrisueño, Artola). Y si bien los derechistas presentes en la juramentación consintieron (y en algunos casos aplaudieron) la expropiación de la refinería de Talara, la crónica de entonces ya anunciaba que “algunos comenzaron a preguntarse si no se había cumplido al pie de la letra, a expensas de algunos oligarcas, el dictado popular de ‘nadie sabe para quién trabaja’”. Acaso una sospecha del ‘nasserismo’ izquierdizante que vendría. La suspicacia se consolidaría en 1969 con las primeras víctimas de la Reforma Agraria: los barones del azúcar. Una reforma que apuntaba al epicentro oligárquico costeño antes que a la convulsionada sierra cusqueña. El resto es historia.

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