“Keiko llevó al Congreso a la escoria”, dice. “El 80% me parece repudiable y por eso estaré en la próxima marcha contra el Congreso”.
“Keiko llevó al Congreso a la escoria”, dice. “El 80% me parece repudiable y por eso estaré en la próxima marcha contra el Congreso”.
Edición 2546: Jueves, 5 de Julio de 2018

En la Cama con Laura

Laura Bozzo recibió a CARETAS en su habitación. Presentó su libro, encendió el ventilador y no escondió sus trapos sucios.

“Keiko llevó al Congreso a la escoria”, dice. “El 80% me parece repudiable y por eso estaré en la próxima marcha contra el Congreso”.
“Keiko llevó al Congreso a la escoria”, dice. “El 80% me parece repudiable y por eso estaré en la próxima marcha contra el Congreso”.

Bozzo integra lista de terroristas impedidos de pisar territorio estadounidense.
Bozzo integra lista de terroristas impedidos de pisar territorio estadounidense.
Laura Bozzo ha venido a traernos la buena nueva: la hegemonía caviar tiene las horas contadas. La infraestructura de la progresía –esa base económica que determina la superestructura de la política peruana– ha sido herida de muerte. Pronto será el fin de ese andamiaje rojo todopoderoso que pone y quita presidentes, “del establishment que manejaba a Toledo, a Alan, a Humala, a PPK”, del grupete que controla a los medios de comunicación y dirige pogromos virtuales en las redes, de la costra que carió al país desde el 2001 tras la caída del tercer fujimorismo y el fin de la pax dinástica. Y es que el caso Lava Jato ha provocado un giro copernicano de los acontecimientos en la política peruana. O como dice ella, disculpándose por su francés, “tiene a todos cogidos de los huevos”.

Cuando se restablezca el orden natural de las cosas, la Bozzo podrá ser reivindicada como pionera de las denuncias de feminicidio en el Perú. “Carajo, yo venía diciendo todo esto hace años”, dice a voz en cuello, sorprendida de su propio vaticinio. Además, el futuro Parque para la Memoria de los Caídos por el Terrorismo reconocerá que su programa no era televisión basura como sus rivales insinuaban. “Más basura es que las niñas mueran quemadas”, agrega. Y finalmente, cuando la Bozzo pueda volver a la televisión peruana en multitudinario baño de pueblo, podrá lanzar su reality callejero y su miniserie.

Autobiografía a quemarropa.
Autobiografía a quemarropa.
Mientras llega la hora nona, Laura nos adelanta su futura agenda rumbo al Bicentenario. Primero, acabar con “la prensa comprada y manipulada”, sobre todo la del papel. Segundo, ponerle fin a la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores regionales para evitar que le dejen el cargo a sus hijos (“al menos ellos sí reconocen a sus hijos, no como otros”, complementa Laura, mirando el vaso medio lleno). Tercero: cobrar las regalías por su frase “que pase el desgraciado”, debidamente registrada en Indecopi. Cuarto: desmentir de una vez por todas el rumor de su amorío con Vladimiro Montesinos (“el collar me lo dio mi padre”). “No me encamé con él, no fue mi amante y ni siquiera me lo chapé”, detalla. “Y si así fuera, mi delito sería el mal gusto”, teoriza como buena abogada reincidente.

Antes de irse, se lamentó de que Kenji haya negociado el indulto de su padre por la vacancia. “Creo en la lucha subversiva de Fujimori, pero no a ese precio, no renunciando a los principios, no todo vale”. Y súbitamente todos se callaron por un minuto. (CC)   

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