Lisboa Conservación patrimonial: se mantiene la fachada histórica y el interior admite construcción nueva. En Lima, el ministerio de Cultura no la aprobaría.
Lisboa Conservación patrimonial: se mantiene la fachada histórica y el interior admite construcción nueva. En Lima, el ministerio de Cultura no la aprobaría.
Edición 2540: Jueves, 24 de Mayo de 2018

Campaña Municipal: ¿Cuál Realidad?

Escribe: Jorge Ruiz de Somocurcio * |

Lisboa Conservación patrimonial: se mantiene la fachada histórica y el interior admite construcción nueva. En Lima, el ministerio de Cultura no la aprobaría.
Lisboa Conservación patrimonial: se mantiene la fachada histórica y el interior admite construcción nueva. En Lima, el ministerio de Cultura no la aprobaría.

Las ciudades tienen momentos estelares que marcan un antes y un después que pueden llegar a reinventar su destino. Se producen por la concurrencia de voluntades políticas y metas visionarias.
En los últimos años esto ha ocurrido por ejemplo en Medellín, con su sistema de transporte público que ha democratizado la ciudad integrándola con el Metro Cable, el Metro y el tranvía. En Nueva York con la recuperación de sus espacios públicos por el alcalde Michael Bloomberg y el sistema de seguridad ciudadana creado por el jefe de la Policía, William Bratton. En Curitiba con su política de áreas verdes y movilidad pública de la mano de su gobernador Jaime Lerner.

En Lima ocurrió en los años 90 con la recuperación de su Centro Histórico invadido por 30 mil comerciantes informales que fueron reubicados exitosamente, gracias a la gestión del alcalde Alberto Andrade. También en Barcelona, después y a partir de los Juegos Olímpicos de 1992. Antes de esa oportunidad Barcelona era una ciudad más en el radar europeo ¿Qué hizo con los Juegos Olímpicos? Invertir el 70% del presupuesto en infraestructura y solo el 30% en instalaciones deportivas creando un concepto de urbe marina reconciliada con su litoral. Daba la espalda al mar, escondida atrás de astilleros, almacenes y muelles; hoy es el segundo destino turístico en Europa después de París.

Luego de unos años acabo de estar en Barcelona, Lisboa y Porto y la diferencia con Lima no es el dinero. Es la visión, la gestión y la cultura de la gente.

Sus grandes intervenciones son resultado de un acuerdo entre los diferentes niveles de gobierno que se convierten en política de Estado. No son el capricho de un alcalde. Proyectos como el paseo marítimo de Barcelona, su expansión urbana ordenada para 100 mil personas con el proyecto 22@, el malecón del río Tajo en Lisboa, su centro histórico, o el borde costero del río Duero en Porto y el cuidado de su patrimonio, son políticas y proyectos que no cambian con el cambio de alcalde.

En pleno proceso electoral, necesitamos propuestas frente a la inviabilidad del actual modelo que no le da al gobierno municipal las llaves ni los recursos para gestionar un desarrollo urbano sostenible. En un reino sin corona. No existen las condiciones que conduzcan el crecimiento y promuevan la inversión pública y privada. Más bien, la cosa pública se ha vuelto paralizante y sin brújula. Ahí está la cola de grandes proyectos privados detenidos.

Un alcalde sencillamente no puede manejar un monstruo como Lima y sus casi 10 millones, con las actuales herramientas y descuartizada en 43 cacicazgos. Las ofertas de los candidatos que ya empiezan a presentarse son inviables si no cambia el modo de gestión, no se trabaja con el gobierno central y no se siembran valores.

Candidato que no mencione las camisas de fuerza y prometa alegremente acciones espectaculares está mintiendo o anuncia boberías.

En el mejor de los casos, un alcalde bien preparado podrá hacer algo de ciudad, como Andrade con el Centro Histórico, pero no podrá atender toda la ciudad, que está al borde del abismo, y crece a un ritmo de 150.000 habitantes/año.

Necesitamos que, como condición previa, que los candidatos compartan con nosotros ¿cuál es su sueño de ciudad y como piensa alcanzarlo?

*Arquitecto - urbanista.

Loading...