Edición 2538: Lunes, 14 de Mayo de 2018

El necesario perfil de los buenos socios

Por: Augusto Cáceres Rosell | Decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte

En un mundo tan competitivo es indispensable aprender a sumar esfuerzos a fin de poder enfrentar exitosamente los avatares financieros y comerciales del entorno empresarial, pues las empresas, en su afán de expandir sus actividades a otros horizontes locales, regionales, nacionales e internacionales, buscan asociarse o desarrollar alianzas estratégicas.

Los participantes de una sociedad o alianza estratégica -los socios- son quienes pueden aportar a la misma recursos tales como productos, medios de distribución, procesos de manufactura, recaudación de fondos para proyectos futuros, capital, conocimiento, experiencia o propiedad intelectual.

La sociedad o alianza estratégica es una forma de cooperación o colaboración que tiene como objetivo desarrollar sinergias en base a las cuales cada uno de los socios espera que los resultados obtenidos sean mejores a los que podrían alcanzar individualmente.

Consecuentemente, elegir un socio para iniciar un negocio o para expandir sus operaciones resulta casi tan importante como elegir con quien casarse. Esta etapa en la vida de los negocios o empresas obligará a los socios a pasar horas juntos y con frecuencia habrá desacuerdos, pero al final si se trabaja en función de un objetivo común se logrará un negocio exitoso (o un matrimonio feliz). La elección de los socios es clave para el éxito del negocio o empresa.

Es importante tener en cuenta que para elegir a un buen socio no hay que dejarnos llevar por un impulso; es fundamental tomarse un tiempo para pensar las cosas con claridad.

El perfil ideal lo podemos traducir en los aspectos siguientes:

  1. Un buen socio te complementa. Para que la sociedad prospere, es esencial que el perfil de tu socio potencie el trabajo en equipo. Un buen socio te complementará en distintos aspectos del negocio, combinando talentos, experiencias o recursos; es decir, fortalece tus puntos débiles o acelera el desarrollo de tus capacidades en el emprendimiento o empresa.
  2. Un buen socio comparte la visión. Es importante resaltar que un buen socio no solo complementará los aspectos diferenciales, sino que fundamentalmente trabajará los aspectos de coincidencia. Los buenos socios suelen mirar en el mismo sentido y compartir los sueños o visiones. Comparten una forma de identificar las necesidades de los clientes, imaginar el futuro y plantear la propuesta de valor para el mercado. Esta visión compartida es uno de los motores fundamentales para llevar el emprendimiento hacia adelante.
  3. Un buen socio te facilita y permite disfrutar del trabajo. Ello implica compartir una alta motivación, equilibrar la vida personal y el trabajo, disfrutar los logros y superar las dificultades. Trabajar con socios permite alternar responsabilidades, cubrirse en periodos de vacaciones, enfermedades o situaciones personales imprevistas, y asegurarse de que siempre habrá alguien pensando en el negocio.
  4. Un buen socio te ayuda a crecer. Los retos que implican el proceso de expansión y consolidación de un negocio son más favorables en equipo, lo que permite la aparición de la sinergia organizacional.

Antes de embarcarnos en una aventura de “matrimonio empresarial” incorporando socios a nuestra empresa o emprendimiento, es fundamental tener claro que una cosa es tener socios y otra es tener los socios adecuados. Un socio adecuado es quien aporta un valor significativo para el negocio. Por ello se debe tener claro qué tipo de socio necesito y para qué lo necesito.

Los socios no deben de compartir las mismas funciones en la empresa, si bien ambos van a revisar y analizar lo que ocurre con los procesos de ventas y contacto con los clientes; es decir, aun cuando no van a vender directamente (aunque pueden hacerlo en los primeros tiempos del emprendimiento), sí van a estar al tanto de lo que está pasando en ese sector para tomar las mejores decisiones sobre su aporte o inversión. Esto se debe a que repercute no solo en su economía personal sino también en la de la empresa. Hay que diferenciar que una cosa es ser socio o dueño y otra muy diferente es participar en la gestión o administración del emprendimiento o empresa.

Cada socio necesita su espacio y sentirse valorado. Por ello conviene definir muy bien cada rol para que cada socio pueda asumir su función de forma asertiva. A su vez, debe existir una comunicación fluida basada en la confianza mutua. Con frecuencia, mezclar la amistad con los negocios puede traer consecuencias a largo plazo.

Las características más destacadas que debe reunir el aliado o socio de un buen negocio son las siguientes:

  1. Respeto mutuo. Formar un equipo implica respeto a la experiencia, conocimiento y al trabajo o dedicación de los socios. Es muy productivo el aporte de diferentes experiencias y puntos fuertes para un negocio.
  2. Actitud sincera, abierta y flexible. Esta característica lleva consigo una buena cantidad de situaciones no previstas, así que tener un socio requiere capacidad para afrontar conjuntamente obstáculos inesperados. Los socios deben tener flexibilidad frente al cambio y constancia de propósito en alcanzar la visión empresarial.
  3. Madurez y estabilidad emocional. El esfuerzo de ingenio que se despliega en un emprendimiento o empresa no deberá ponerse en riesgo, incorporando personas inmaduras o inestables emocionalmente.
  4. Credibilidad y estabilidad financiera para el negocio. En tiempos de cambio y turbulencias, es fundamental incorporar socios que agreguen valor y no expongan nuestro esfuerzo a caídas o riesgos innecesarios.
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