Un grupo de personas en lo que parece ser el Thingstäte, un anfiteatro construido en el Tercer Reich.
Un grupo de personas en lo que parece ser el Thingstäte, un anfiteatro construido en el Tercer Reich.
Edición 2529: Jueves, 8 de Marzo de 2018

Memorabilia Nazi

Una colección de objetos de la Alemania nazi en Lima esconde historias aún por revelar. Muchos artículos están a la venta.

Un grupo de personas en lo que parece ser el Thingstäte, un anfiteatro construido en el Tercer Reich.
Un grupo de personas en lo que parece ser el Thingstäte, un anfiteatro construido en el Tercer Reich.

¿Quién es la novia de blanco que posa junto a su esposo, un oficial de la Luftwaffe alemana en esa foto en blanco y negro? Es la pregunta que viene haciéndose por años Carlos Caballero. La imagen forma parte de un conjunto de objetos que ha heredado de su abuela y que son, hasta el momento, la única colección privada de artículos nazis que hay en el Perú. Y gran parte está a la venta.

La foto es una de varias, y todas esconden detalles que podrían ayudarnos a saber cómo llegaron estos artículos a Lima. El oficial de la aviación nazi lleva una daga, propia de su rango. Tiene el águila con la esvástica y es la misma que Carlos sostiene en sus manos, admirando sus detalles. “Es una obra de arte”, dice. Una foto más moderna, a colores, guardada en su celular, puede dar más pistas. La recién casada de la foto tiene un parecido notable con su tía y con su abuela, ambas ya fallecidas. Sin embargo, ellas nunca quisieron contarle quiénes eran estas personas de la foto.

Entre estos objetos hay dos documentos de identidad. Uno corresponde a un tal Adolf Hach, integrante de la Geheime Staatspolizei, es decir, de la temida Gestapo, policía secreta del régimen de Hitler. La otra libreta menciona a un miembro de la división Carlomagno de las SS, conformada por franceses colaboracionistas con los nazis, pero cuyo nombre no se puede distinguir. Siguiendo la historia de Carlos, en algún punto de 1945, estos personajes viajaron a Italia y lograron contactarse con sus abuelos, de familia italiana, que vivían en el Rímac. Ahí llegaron y se hospedaron por unos meses hasta que, simplemente, desaparecieron, dejando estos artículos. El resto de la historia se presta a especulaciones. “Mis abuelos me contaban que ellos hablaban poco y permanecían en sus habitaciones hasta que se fueron”, recuerda. Se sabe de dos nazis que estuvieron en el Perú. Uno fue el tristemente célebre Klaus Barbie, conocido como el carnicero de Lyon, quien llegó al país en 1971 y, tras ser descubierto, viajó a Bolivia. El otro lo hospedó en su casa por una temporada. Se trataba de Friedrich Schwend, exmiembro de las SS que vivió en Santa Clara y falleció en 1980. Si ha habido más, simplemente no queda registro.

Las credenciales amarillentas de los dos agentes que, según Carlos Caballero, habrían venido al Perú durante los últimos años del régimen nazi.
Las credenciales amarillentas de los dos agentes que, según Carlos Caballero, habrían venido al Perú durante los últimos años del régimen nazi.

Volviendo a la colección, esta incluye encendedores, prendedores, relojes, un cenicero portátil y la misma daga del oficial de la foto. Todas ellas llevan la inscripción de la RZM, fábrica oficial de estos objetos durante el régimen nazi. Hay, además, fotos donde, presuntamente, estarían estos dos personajes misteriosos. Éstas no están a la venta

Carlos Caballero posa con un brazalete que también se encuentra a la venta. Aclara que no tiene ninguna simpatía nazi. A su lado, un cartel de propaganda que sería de una oficina del partido nazi en Stuttgart.
Carlos Caballero posa con un brazalete que también se encuentra a la venta. Aclara que no tiene ninguna simpatía nazi. A su lado, un cartel de propaganda que sería de una oficina del partido nazi en Stuttgart.
Carlos puso a disposición de los interesados estos artículos vía Facebook, en una página llamada “Reliquias nazis”, que luego fue borrada por las políticas de esta red social. Actualmente, cuenta con la página “Colección Segunda Guerra Mundial Lima Perú” y ya ha tenido varios compradores. No hay un mercado de coleccionistas de objetos nazis, asegura, pero hay muchos interesados. Uno de ellos le compró 3 objetos por el valor de casi S/. 7 mil, entre los cuales había un reloj. Hay además algunas familias que, así como en su caso, guardan objetos nazis que han sido heredados por décadas, pero que prefieren mantenerse en el anonimato. También hay algo de miedo. En junio del 2017, por ejemplo, la policía argentina incautó más de 75 objetos de la Alemania nazi escondidos en la casa de un coleccionista privado, quien sigue siendo investigado. Había desde juguetes hasta una lupa que habría pertenecido a Hitler, pasando por un aparato para medir el tamaño de las cabezas, usado presuntamente para escabrosos experimentos médicos.

¿Por qué vende estas piezas? “No tengo hijos, no soy casado y no creo que me case. A algunas cosas les tengo cariño y las voy a guardar, pero otras prefiero que las tenga alguien que quiera coleccionarlas”, dice Carlos.

También ha recibido comentarios negativos de personas que le reprochan que estos objetos están “manchados de sangre”, pero él reitera que acá no hay discursos de odio, ni incitación a la violencia ni simpatías ideológicas. Mientras nos muestra los objetos, Carlos no oculta su fascinación por el diseño. “Es un pedazo de arte, dime si no es una belleza”, dice con emoción sobre uno de los ceniceros. Pero nos aclara que esto es solo coleccionismo. Damos fe de ello. (Fernando Pinzás).

Un prendedor y dos encendedores con la esvástica de rigor.
Un prendedor y dos encendedores con la esvástica de rigor.

La colección de relojes es una de las más solicitadas.
La colección de relojes es una de las más solicitadas.

Broche para uniforme de la SS. Derecha, la daga de un oficial nazi. El águila no miente.
Broche para uniforme de la SS. Derecha, la daga de un oficial nazi. El águila no miente.

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