La tierra fértil del cerro Huacuas regala toneladas de papa yungay a los pobladores de Huasahuasi.
La tierra fértil del cerro Huacuas regala toneladas de papa yungay a los pobladores de Huasahuasi.
Edición 2525: Jueves, 8 de Febrero de 2018

Los Paperos de Huasahuasi

Escribe: Diego Quispe | El distrito Huasahuasi fue fundado el 28 de noviembre de 1912, pero el sembrío de papa ahí comenzó hace 168 años.

La tierra fértil del cerro Huacuas regala toneladas de papa yungay a los pobladores de Huasahuasi.
La tierra fértil del cerro Huacuas regala toneladas de papa yungay a los pobladores de Huasahuasi.

Eleodoro Luna es un agricultor que se dedica al sembrío de papa desde hace 35 años. El sábado 3 de febrero despertó aliviado porque el paro agrario había sido suspendido. Esa mañana la carretera que une Tarma y La Oroya amaneció desbloqueada y los camiones retomaron la distribución.

Luna vive en Huasahuasi (Al lado de la loma), un distrito de Tarma en la región Junín donde sus habitantes siembran papa blanca (yungay) desde hace 168 años. De los siete mil pobladores que viven allí, cuatro mil se dedican a cosechar este tubérculo. “Somos paperos”, refiere sonriendo.

Hermógenes Jiménez (78 años) y Faustino Mendoza (52 años).
Hermógenes Jiménez (78 años) y Faustino Mendoza (52 años).

En el semestre pasado Luna invirtió 12 mil soles en el sembrío y sacó 30 mil kg de yungay por hectárea. El tubérculo crece a más de cuatro mil metros de altura en una montaña verde llamada Huacuas.

“Antes del paro el kilo de papa estuvo a 30 céntimos. Ahora está a 60 porque el paro ha estancado la cosecha. Hay menos oferta, pero el lunes que los vecinos vuelvan a cosechar el precio caerá”, pronostica.

Aunque los dirigentes agrarios predicaron que la causa principal de la caída del precio de la papa era por la importación del tubérculo de Holanda, Luna piensa distinto.

“Aquí no hay planificación de siembra. Entre los años 2015 y 2016 el kilo de papa estuvo a S/ 1,20. Las personas que vieron que el precio era bueno se animaron a sembrar y ahora pagamos las consecuencias de la sobreproducción”, confiesa Luna.

En el mundo agrario se movilizan en camión.
En el mundo agrario se movilizan en camión.

La misma queja la tienen Víctor Ricaldi y su hijo William. Ambos administran un almacén de papa yungay que distribuye diariamente 100 sacos de 100 kg cada uno. “La arroba (saco) cuesta S/ 30. Cuando sembramos invertimos primero S/ 1 mil por costal de semillas”, explica Víctor. El año pasado gastaron S/ 15 mil por hectárea. Envían el tubérculo a Huancayo y Lima. “Pero hasta hoy no recuperamos el capital”, dice William.

Elmer Jiménez carga un saco de 100 kg de papa. “No pesa nada”, dice.
Elmer Jiménez carga un saco de 100 kg de papa. “No pesa nada”, dice.
JORNADA AGRARIA
En Huasahuasi la época de sembrío es en junio. La cosecha es en enero, febrero y marzo.
La rutina de los paperos de Huasahuasi inicia a las 6:00 a.m. Los campesinos viajan en un camión durante una hora para llegar a Huacuas. La carretera es de tierra, angosta y es fácil contemplar el profundo acantilado mientras el vehículo avanza tímido.

En la montaña laboran agricultores como Hermógenes Jiménez y Faustino Mendoza. “Hemos sacado 30 mil kg por cosecha”, expresa Jiménez mientras mastica coca y remueve papas del tamaño de un cráneo. “Si es pequeña, nadie te compra”, comenta. Guarda silencio cuando se le pregunta sobre el paro.

Quien sí opina es Nelly Quispe, comunera que también cosecha papa. “Comerciante que no iba al paro lo multaban con S/ 300. Lo bueno es que ya no hay paro”, señala. Mientras que Elmer Jiménez, conductor del camión que llevará los sacos de yungay de Huasahuasi, manifiesta que “el Gobierno Regional (de Junín) aún no compra la papa restante”. “Aquí salen 150 mil kilos por cosecha”, añade Elmer.

Cuando el reloj marca las 5:00 p.m., las nubes negras comienzan a invadir el cielo y la lluvia cae. Los campesinos suben al camión, se sientan sobre los costales llenos de yungay y retornan a Huasahuasi. Al llegar descargan la cosecha en los almacenes, Luna y los Ricaldi acomodan los sacos para al día siguiente guardar el tubérculo, pesarlo y enviarlo a Tarma, Huancayo y Lima.

Al anochecer en Huasahuasi el kilo de yungay se mantenía en 60 céntimos. Luna estaba seguro de que el precio bajaría esta semana, cierra la puerta de su almacén, reposa y alza las manos preguntando: “¿Qué otra actividad podríamos hacer? En esta tierra solo crece papa”, comenta sonriente.

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