Edición 2522: Jueves, 18 de Enero de 2018

Facebook: una delgada -y paradójica- línea entre interacción y restricción

Escribe: Patricia Sánchez Urrego | Decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

En el mundo somos más de 7 mil millones de habitantes y más de 3 mil millones somos usuarios de internet. Pensar que de ellos 2 mil millones somos usuarios de Facebook nos debe hacer ver a esta red no como un mero medio de entretenimiento o información, sino como un jugador real en la vida de millones de personas en el mundo. Un medio que se caracteriza por la interacción y la creación de contenidos de los usuarios no puede ser considerado un medio menor y tan igual como estamos pendientes de lo que pasa en los países más grandes del mundo o con las empresas con mayor poder, debemos estar atentos a lo que este gigante de la vida social digital tiene para decir, ya que dichos cambios no son menores.

Hace unos días se supo que Facebook cambiaría sus algoritmos para que los usuarios puedan tener acceso a mayor contenido de interacción entre personasy no con empresas o instituciones. Según sus portavoces, esto busca favorecer el intercambio “real” de las personas, un contacto más cercano entre las mismas. Ello tras la ola de críticas a la famosa red social por incitar al alejamiento de las personas del mundo real.

Sin embargo, estos cambios podrían ir contra de la llamada democratización digital, que la red también plantea y, desde el punto de vista de la información podría favorecer a que las noticias falsas se propaguen como reguero de pólvora.

Desde hace unos meses Facebook probó su algoritmo en algunos países. En ellos, como en el caso de Bolivia, el resultado fue que varios diarios entre los cuales figuraban muchos independientes y opuestos al gobierno boliviano vieron caer sus visitas, lo cual claramente no favorece al acceso libre a la información. Del mismo modo, en otros países se suscitaron oleadas de notas falsas, difundidas por usuarios individuales que no pudieron ser desmentidas por las oficinas gubernamentales debido a que su información aparecía en una sección especial y ya no en el tablón principal.

¿Qué es lo que pasará cuando este algoritmo sea masivo a todos los usuarios? Lo primero es que las noticias de portales informativos serán relegadas a una sección especial, lo mismo pasará con las empresas que usen contenido publicitario. Estas empresas e instituciones deberán pagar para posicionar sus contenidos y dirigirse a sus públicos.

Aquí la llamada de atención a quienes establecen la estrategia de comunicación de estas instituciones. Si el contenido no permite la interacción y es un contenido pasivo, plano, no será compartido, ni comentado, ni propiciará la gestión informativa. En el comunicado de Mark Zuckerberg sobre estos cambios, claramente señala que “a medida que avancemos, se verá menos contenido público, como publicaciones de negocios, marcas y medios. Y el contenido público se mantendrá en el mismo estándar y debe alentar las interacciones significativas entre las personas”.

Gran reto para todos los que usan el medio para llegar a su público. Reinventar las formas en las que dirigen su mensaje será sumamente importante y en esto puede ganar mucho el público. Sin embargo, ¿qué pasará con las empresas independientes o emprendedoras que no puedan generar planes publicitarios con buenas inversiones para generar visitas e interacción? Desde el punto de vista informativo muchos portales de noticias deberán replantear sus formas de generación de ingresos para poder seguir manteniendo presencia en medios digitales.

Definitivamente las intenciones son muy loables. La gestión de comunidades con personas reales fue la base de la creación de esta red. Sin embargo, queda pendiente saber qué puede hacer esta red por mejorar el consumo que los usuarios hacen de la misma. Es restringir lo que se ve, en favor de la interacción, la clave, o es más bien ayudar a los usuarios a consumir de mejor manera la información sea esta pública o privada. Pongámonos en el caso de un rumor, el cual puede propagarse por los usuarios de la red rápidamente y con un gran grado de confianza ya que es el mensaje del “amigo de un amigo”. En este caso prevenir a los usuarios sobre qué compartir, cómo hacerlo, cómo comprobar si lo que leo o veo es cierto, son temas que también deben ser responsabilidad no sólo del usuario sino de la red.

En un mundo “real” donde la posverdad se instaura día a día, el mundo “real digital” no puede escapar. Y cuando en el mundo se habla de restringir la libertad y democratización del acceso a internet, es necesario que todos nos tomemos un momento para pensar en cómo estas iniciativas pueden restringir la libertad de información de millones de personas.

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